<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-26940832</id><updated>2011-11-07T04:34:40.691+01:00</updated><title type='text'>Crónicas de la Medianía</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelamediania.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26940832/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelamediania.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Scripta Manent</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16352099601550556254</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>18</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26940832.post-5135698776635859445</id><published>2008-03-11T00:29:00.002+01:00</published><updated>2008-03-11T00:31:39.263+01:00</updated><title type='text'>De un debate sobre crianza y educación</title><content type='html'>Hola, &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Soy el aquí llamado "costillo" de X y padre, por tanto, de Y.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Elegir colegio, dado el depauperado estado de la educación en España, es tarea difícil. Si, como sucede en Cataluña, hay que tomar en consideración también el aspecto lingüístico, entonces la tarea es casi ímproba.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Sempronia tiene a mi juicio razón en todo lo que ha dicho a este respecto, y por tanto no hay nada más que añadir. Quizá sí sirva de algo clarificar un trío de falacias:&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;La primera es la que sostiene que el tratamiento del castellano como lengua extranjera no perjudica al aprendizaje porque de todos modos se aprende en la calle y a través de los denominados 'inputs' (cine, prensa, etc.). Lo cierto es que de adverarse esa teoría, los niños de Liverpool no harían clase de inglés ni los de Madrid clase de castellano.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;La segunda es la que afirma que el hecho de que los próceres de la sociedad lleven sus hijos a colegios privados no supone demérito alguno de la escuela pública. Sin embargo, constituye una prueba fehaciente del escaso aprecio que hacen de dicha escuela quienes conocen bien los resultados que ofrece y el adoctrinamiento que busca.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;La tercera es la que predica que sin la enseñanza al 100% en catalán, éste desaparecería. Parecería por tanto que lo que no logró (ni por asomo) una enseñanza al 0% en catalán (en tiempos de Franco) sí que lo lograría una enseñanza al 50%. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Que el catalán está en peligro de extinción en Cataluña es cierto, pero fundamentalmente porque su imposición (las multas que refiere Sempronia son también ciertas, resultando indiferente para el multado si es por no rotular en catalán o por hacerlo en castellano) ya genera rechazo e irá generando más, especialmente entre los alumnos, que son los más sometidos a la presión. No hay que olvidar que España dejó de ser en la práctica un país eminentemente católico después de los cuarenta años de nacionalcatolicismo obligatorio.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El problema de fondo radica en la concepción de la enseñanza. En Cataluña al menos, desde hace años, la escuela es concebida como una herramienta de ingeniería social, en la estela de la escuela pedagógica de Rosa Sensat. Mediante la escuela, más que transmitir enseñanzas, se pretende conformar a los alumnos conforme a un determinado sistema de valores sociales y culturales. Los pedagogos insertos en la burocracia se consideran desde luego mucho más capacitados que los padres para decidir qué educación corresponde a nuestros hijos. Se pretende en suma dar lugar a una sociedad distinta de la que hay desde la administración, lo que en el fondo se parece mucho a lo que pretenden hacer en Corea del Norte, aunque con otra intensidad. No hay que olvidar que Marta Mata, inspiradora en buena medida de la Logse, era catalana.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;En muchos lugares los padres tienen más margen de maniobra. Se les da un cheque, por ejemplo, para que elijan la escuela que prefieran. También los colegios tienen mayor autonomía para elegir contenidos, sistemas pedagógicos o valores filosóficos. La aspiración de muchos aquí, en cambio, es que todos vayamos cortados por el mismo rasero, como en Pyongyang.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Repasando mi actitud vital en la adolescencia (y creo no ser el único), estoy convencido de que haberme tratado de imponer una lengua en detrimento de otra de forma coactiva (por ejemplo, mediante las notas) me hubiera generado un rechazo tal de no volver a proferir voluntariamente en ella palabra alguna; al igual que de haberme dado la brasa con la ecología y la paz como hacen ahora en los colegios, sería el ser más tóxico y belicoso del planeta. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Las escuelas, en un país civilizado, no son laboratorios de ingeniería social, sino centros de transmisión de conocimientos en un contexto, si se quiere, de determinados valores. Los conocimientos han ido muy a menos en los últimos años, hasta situarnos a la altura de Suriname o de Malawi en las investigaciones internacionales; y paralelamente han ido cobrando cuerpo los contenidos transversales, la educación en valores (en sus valores), las reglas de buen ciudadano (del buen gallego, del buen sostenible, del buen pacifista) y, en definitiva, aquellos aspectos de la formación de la persona que antes eran indisolubles de la patria potestad. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Existe una interesante teoría antropológica que afirma que, al contrario de lo que comúnmente se piensa, las capacidades intelectivas del ser humano han ido menguando, y no aumentado, a lo largo de la evolución de la especie. Es decir: el hombre de Cromagnon habría sido más inteligente que el hombre actual. Se explica ese fenómeno aparentemente paradójico y contradictorio con nuestra experiencia por el hecho de que el hombre de las cavernas tenía que adaptarse a un territorio virgen y extremadamente hostil (la naturaleza es extremadamente hostil hasta que se la domina) y para ello necesitaba una mente preclara. Los seres humanos posteriores, al haber podido aprovechar aquello que ya habían edificado los anteriores (carreteras, puentes, armas, inventos varios) no han necesitado tanta inteligencia para sobrevivir, y así sus capacidades cerebrales han ido empequeñeciéndose hasta el resultado actual. La tecnología y el gregarismo irían sustituyendo a la inteligencia y al individuo.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Todo parece indicar que la pedagogía contemporánea asume los postulados de esa teoría antropológica.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Yo casi también, pero como Montilla, si pudiera, llevaría mi hija al colegio alemán. No vaya a ser que la teoría esté equivocada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26940832-5135698776635859445?l=cronicasdelamediania.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelamediania.blogspot.com/feeds/5135698776635859445/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26940832&amp;postID=5135698776635859445' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26940832/posts/default/5135698776635859445'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26940832/posts/default/5135698776635859445'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelamediania.blogspot.com/2008/03/de-un-debate-sobre-crianza-y-educacin.html' title='De un debate sobre crianza y educación'/><author><name>Scripta Manent</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16352099601550556254</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26940832.post-9093892485577872993</id><published>2008-02-27T22:57:00.003+01:00</published><updated>2008-02-27T23:09:00.903+01:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Pues sí, un tal Jesús Sánchez, feliz propietario de un estudio, este mes acapara el diseño de más de la mitad de los sellos emitidos. El mes pasado coló dos sellos dedicados a la metereología y a la medicina. Este mes cuela tres, lo que es muy meritorio y sin duda despertará envidias entre otros aspirantes a diseñadores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué podemos decir de los diseños de Don Jesús? No son feos, desde luego. No juega la baza del feísmo. Jesusín va más allá: Jesusín busca la inanidad químicamente pura, el nirvana mental, una ataraxia completa. Para el amigo Sánchez la belleza es la muerte cerebral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De un lado, las conmemoraciones elegidas no conmemoran nada. A lo sumo, la existencia de la medicina o de la meteorología, cosa por todos sabida. De otro, a sus no-temas Jesús Sánchez suma su completa incapacidad para el diseño. La nulidad tipográfica, la perspectiva insectofílica y el desdén por cualquier idea son sus blasones inconfudibles. ¿Cómo no reconocer un sello producto de su anomia? En estos tiempos de nihilismo banal, la carrera que se abre para el autor no conoce meta ni límite. Se le augura un gran futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todos los sellos que lleva depuestos este año, a mí el que más representativo me parece, en su orgullosa poquedad, es el dedicado a la violencia sobre la mujer. Ahí el señor Sánchez lo borda, se supera a sí mismo. Es una oda a la tomadura de pelo con forma de signo de franqueo. Veámoslo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.correos.es/comun/filatelia/2008/img/11-feb-08.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px;" src="http://www.correos.es/comun/filatelia/2008/img/11-feb-08.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante todo se aprecia el mínimo esfuerzo dedicado a trabajar sobre el asunto. Jesús se baja una mano de internet, la pega y ya tiene un sello. Una mano fea, de muñeca atrófica, de falangista exaltado. Es un bofetón para la vista. Con eso ya ha conseguido el primer efecto: Rechazo hacia el sello y su mensaje. El espectador se disocia del contenido, le avergüenza verse identificado con él, niega ser coleccionista: se produce una inmediata aversión. Si la supera (y pocos lo lograrán), entonces recae su atención sobre el texto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El texto merece comentario aparte. El texto, en efecto, es un compendio de los males que afectan a la lengua española y, por ende, a la sociedad española. La sintaxis, la ortografía y la gramática de la antigua lengua castellana se disuelven en un magma postburocrático, desalmado y átono. Las palabras y frases no resuenan en nuestros oídos. No es, en puridad, español lo que leemos. Es el idiolecto de Jesús, sus amigos del Ente y otros sibaritas de la vida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para empezar, Jesús Sánchez pasa a llamarse Jesus Sanchez, como un alumno de la Logse. El acento en las mayúsculas le parece reaccionario, a él, que es tan frívolo en su pantano de vacío. El régimen de mayúsculas y minúsculas también es rechazado, quizá por carpetovetónico. Hundidos esos dos baluartes formales, ortográficos, Jesús entra a saco en la sintaxis y excreta la frase: "si sabes de malos tratos, no lo consientas, llama al 016". Pero, ¿qué frase es ésta? ¿Qué es lo que no hay que consentir? Ese "lo", ¿a dónde nos remite? ¿Qué grado de elisión tiene esta frase? Los más oscuros fragmentos presocráticos son diáfanos en comparación con el lenguaje jesusiano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Lo" es un pronombre personal de acusativo singular masculino. ¿Dónde está el singular? ¿Dónde el nombre aludido? Ese "lo" se pierde en la inmensidad del blanco telón de fondo, de la huera inexistencia. Se podría entender, pese a lo lamentable en términos de estilo, que hubiera escrito: "si sabes de maltrato, no lo consientas, etc."; o bien: "si sabes de malos tratos, no los consientas, etc." Pero planteado en los términos aprobados por el Ministerio y sancionados por el BOE, el "lo" queda indeterminado, desencajado del resto de la frase, referido a otro asunto o, más precisamente, en el discurso del artista, sin referencia alguna, una mera presencia lingüística en estado mineral. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como colofón de su poesía, Chus Sánchez da carta de naturaleza filatélica a la expresión "violencia de género", cuya evidente y comentada incorrección hace ocioso cualquier otro comentario. El mensaje es de un compás muy cerrado, limitado, conforme al lenguaje políticamente correcto, a la violencia derivada del machismo. Es de nuevo una opción vencedora, por la que optan Chus y sus poderdantes sobre quienes, también nuevamente, redoblamos nuestros más prósperos augurios. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este Velázquez renacido da el toque final a su obra mediante una combinación cromática contraria a la naturaleza. Lógico, desde el momento que la finalidad de su arte no es la imitación de ésta, como era en los antiguos, sino su negación. El color carne, el fucsia y el azul por defecto no guardan relación ni compostura alguna. Son espacios separados, un "lo" visual junto a otro, sin nada que decir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terminemos: Jesús Sánchez tiene una carrera prometedora por delante. Ya copa la mitad de las emisiones del año. La simplicidad de sus medios y su total ausencia de necesidad de transmitir mensaje alguno hacen presagiar lo mejor. Andorra, Guinea Ecuatorial, y otros prestigiosos emisores sin duda contarán con él. Su obra está horra de significado. Él no dice nada, no realiza esfuerzo alguno. Excele como ningún otro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos atrevemos a sugerirle una idea, una línea de trabajo: Una hoja bloque toda blanca. El sello, de la misma monocromía. En una esquina el valor facial: 2,44 €, por ejemplo. En verde claro pero visible. En el centro, pero mal centrado, en amarillo, en la tipografía que prefiera, sola y refulgente como una aparición divina, la palabra mántrica, la letanía de los ignavos: "lo".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26940832-9093892485577872993?l=cronicasdelamediania.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelamediania.blogspot.com/feeds/9093892485577872993/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26940832&amp;postID=9093892485577872993' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26940832/posts/default/9093892485577872993'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26940832/posts/default/9093892485577872993'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelamediania.blogspot.com/2008/02/pues-s-un-tal-jess-snchez-feliz.html' title=''/><author><name>Scripta Manent</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16352099601550556254</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26940832.post-1379311786486764925</id><published>2007-09-24T22:19:00.000+02:00</published><updated>2007-09-24T23:18:24.393+02:00</updated><title type='text'>Montornés del Vallés</title><content type='html'>Montornés del Vallés, descubrimiento del fin de semana. Y no es que viniéramos de Sigüenza o de Pfaueninseln, no. Veníamos de Martorelles, vía el parque de la cordillera litoral. Y a pesar de eso no pudo dejar de sorprendernos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya desde un altozano divisamos una extensión amorfa, retrepada sobre la ladera, en la que se apiñaban hormigueantes casas de viviendas edificadas sin ton ni son, pero siempre manteniendo la angostura entre los bloques, sin un aire, sin una concesión al verdor ni a la vida humana. De telón de fondo, una zona industrial caduca y el barrio del Polígono, que no es sino una destilación del conjunto de la villa. Un primer atisbo que, debido a las limitaciones de la imaginación, se vio superado por la realidad al contemplarla desde sus entrañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Montornés es un típico ejemplo de bidonville institucionalizado. Al descender hacia él constatamos que en su arquitectura pugnaban los dos órdenes predominantes en el Vallés: la horripilancia tardofranquista y la excrecencia de progreso. De un lado, tétricas viviendas en las que la vida era dura cuando se erigieron y donde hoy, después de treinta años de abandono e incuria, la vida es simplemente una quimera; de otro, nuevas urbanizaciones ubicables en el extrarradio de Nairobi o de Newark: edificios orientados a la umbría, paredes de tente mientras cobro y desoladas zonas comunales invadidas por el cesped ralo, la piscina orinal y el seto moribundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se llega a estos predios, viniendo desde el parque, a través de un vertedero incontrolado en el que la progresiva densificación de la basura indica al caminante el camino más corto, el atajo, hacia el lugar donde ésta se produce. Tras algunas lazadas entre los plásticos y los escombros se alcanza la primera calle del pueblo: el Camino Viejo de Martorelles. En el nuevo barrio promovido por el Municipio se observan muchos pisos en venta, dándose amena sombra unos a otros en el silencio de las calles desoladas. Avanzando un poco más se llega a un plano inclinado, impracticable, tachonado de arbustos y sotobosque sin bosque, ideales para el cobijo de las ratas. Una escuálida zona de juegos infantiles, cuyo derredor ha sido desprovisto de cualquier árbol que pudiera atemperar los pueriles sofocos constituye su zona más habitable, si bien ningún niño parece arriesgarse a la mordedura de los roedores o a la quemazón del astro rey. Ese lugar inhóspito, donde el desnivel dificulta la edificación, es, al parecer, la única zona verde del pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más allá da el viandante con la calle de Euskadi: una glosa al pie de la placa municipal explica que se trata de un "país del extremo sudoccidental de Europa", impagable prodigio de entrada enciclopédica inútil ante cuya visión se intuyen las horas dedicadas a resolver los quebraderos del nomenclátor por parte de los ediles. A partir de vía de tan reseñable bautismo Montornés adopta el aspecto, tan común a nuestros pueblos y ciudades, de compendio de arquitectura demente: casas a distintos niveles, de fachadas ennegrecidas ornadas con baldosines o sus huecos, ladrillo de obra vista barato, churretones de humedad y toldos cenicero, salpicadas irregularmente con balcones milimétricos y zaguanes pretos; confrontadas unas con otras sobre calles bien polutas por las que circula, a estertores, un tráfico posible en El Cairo. Rugidos, golpes, música ambiental: un concierto de malsones que debe culminar, a altas horas, con la traca de los camiones de la basura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La huida de Montornés se verifica a través de la estación de ferrocarril de Montmeló, ciudad hermanada a todos los efectos con la primera. Para llegar hasta ella es necesario coger el coche de línea que explota la benemérita empresa Sagalés, una de las lacras del país. La central de autobuses consiste en una marquesina de ladrillo y hormigón, levantada en la década de los 50, completamente recubierta de grafitti y abierta al menos a tres vientos. Un banquillo de madera resquebrajada invita a esperar en pie la llegada del coche de línea. El foráneo, o simplemente el no iniciado, no tiene por supuesto modo de saber a qué hora se espera su arribo. Sólo un retazo de horario que se conserva adherido a la mugrienta papelera (metalepsis de la opinión que al transportista le merecen los viajeros) permite adquirir certeza sobre las frecuencias de paso a última hora del día. Es una parada que tiene sabor de autoconstrucción y biscúter, de mucho polvo en el camino, poca cecina entre las rebanadas y un pertinaz retraso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al fin viene y el viajero se va, entre desmontes, canteras y descampados, escuchando cadena Dial. Lleva adherida al alma, por siempre jamás, un nuevo ejemplo de la árida explotación de la ignorancia humana.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26940832-1379311786486764925?l=cronicasdelamediania.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelamediania.blogspot.com/feeds/1379311786486764925/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26940832&amp;postID=1379311786486764925' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26940832/posts/default/1379311786486764925'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26940832/posts/default/1379311786486764925'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelamediania.blogspot.com/2007/09/montorns-del-valls.html' title='Montornés del Vallés'/><author><name>Scripta Manent</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16352099601550556254</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26940832.post-1440046891861326012</id><published>2007-05-25T21:47:00.001+02:00</published><updated>2007-05-29T00:35:52.287+02:00</updated><title type='text'>Dum tu forsitan inquietus erras, clamosa, Iuvenalis, in Subura</title><content type='html'>Todo parece indicar que las próximas elecciones municipales no servirán sino para zahondar un poco más en el descrédito de los políticos, de las instituciones y del país en general: así, hasta que venga un coronel Papadopoulos o un archimandrita Makarios, pantagruélico y localista, que ponga orden a base de hostias o sables, y la constitución del 78 pase a ser denominada, en los manuales de historia política ibérica, la "enésima".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al abajo suscripto estos comicios municipales le verán, como ya le vieron los anteriores, lejos de la urna: Para ser exactos, en la antigua Dertosa, donde nunca ni estuvo ni le corresponde sufragio. Pero, hombre, dijo el buenista, si Vd no vota, luego no se queje, la democracia es participación, etc. A otro perro con ese hueso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras casi cuatro lustros de democracia municipal, los Ayuntamientos están completamente agotados: moral, ideológica y políticamente. Veamos el caso de Barcelona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Barcelona no es ya Barcelona. Desde el punto de vista de su población, la ciudad condal es hoy una ciudad del Lejano Oeste, una playa a la que van viniendo a parar los restos de los más variopintos naufragios: el hundimiento de la Cataluña pairal, el colapso de la España agrícola, el embozamiento del altiplano andino, el desballestamiento de la morería, la ruina del socialismo real. Los únicos que han desembarcado pujantes, desde Casa Antúnez al Campo de la Bota, son los chinos: aprovechando el desconocimiento de la lengua y las costumbres, y amparados en su completa falta de asimilación, prosperan como peces en el agua del río Amarillo; a sus ojos la fealdad, el hormiguismo, el anorreamiento colectivo son caladeros perhinchidos de devoradores de empanadillas won-ton, las de podrido relleno y mórbida textura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El entorno también ha desaparecido. Barcelona era una ciudad costera que presidía un ameno llano, cultivado o baldío, que resiguiendo un suave plano inclinado descendía desde la sierra, verdadero limes del entrotierra urbano, y se abría a ambos lados merced al depósito constante de sus dos ríos mediatos. Los dos deltas, el llobregatense y el besónico, conferían a la ciudad el usufructo de una amplia y mitológica costa bajo la atalaya del fortín de Montjuich. Hoy el entrotierra ha sido engullido sin dejar ni un vestigio, ni un matorral, ni un arroyo, bajo uno de los ensanches urbanos más deprimentes que quepa concebir, sólo superado por la obsesiva y enervante rectilínea disposición del Ensanche propiamente dicho: corsé de horripilancia que ha embrutecido la relación de los habitantes con su ciudad y, a la postre, ha acabado con ambos.&lt;br /&gt;Los dos cauces de aguas fecales que antaño fueron los ríos son, por mucho que se pretenda disimular, dos alcantarillas a cielo abierto y, de darse el observador al antropomorfismo, no puede dejar de sentir una honda compasión por los potamói de que son trasunto. De los deltas, el uno ha ejercido una inefable vis atractiva sobre cuanto foco de ponzoña se ha erigido para gestionar las deposiciones de las hormigas, hasta el punto de que sólo avezados geógrafos pueden identificarlo con el accidente geográfico de que es consecuencia; el otro aún puede verse agonizar bajo una maraña de eruptos arquitectónicos, sin que nadie salga en defensa del equivalente local a la huerta valenciana, al agro romano o la campiña londinense.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habrá quien sitúe una cierta continuidad histórica, un pathos barcelonés, en sus calles, en su cacareada e inencontrable belleza modernista, en sus plátanos bordes, supuestamente nemorosos y en realidad tísicos. Nada de todo eso es cierto, a salvo espejismos provocados por la excesiva exposición a la propaganda del régimen. Las calles de Barcelona son, en realidad, meandros de autopistas. Y no hay nada más que añadir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Retomando la perspectiva política de la cuestión, no se puede sino concluir que el Ayuntamiento de Barcelona no es tal. Ni el término municipal tiene nada que ver con el sobrehaz urbano y vital, ni las tareas que realizan los ediles tienen demasiada relación con lo que un contribuyente esperaría de su consistorio. La administración local, como es notorio, constituye en toda España un foco indisimulado de corrupción más o menos legalizada, de malversación y de amparo a los miembros menos dotados de las facciones güelfas o gibelinas que domeñan cada pueblo y cada ciudad. Para sustraer tan poco beatífica visión de los ojos de quienes sufragan la fiesta, los munícipes recurren a las técnicas más avanzadas--las clásicas--de adoctrinamiento colectivo. Por eso, Barcelona es hoy, y como fue pionera lo es desde hace años, un soporte publicitario para los mantras cada vez más simplones y zafios que repite la grey cada vez más alienada. ¿Adónde llegará el sadismo de los propagandistas? Una vez todos hemos podido leer, pendiente de infinitas banderolas en las interminables rectas del Ensanche, la misma letanía repetida ad náuseam "m'agrada viure a Barcelona, m'agrada viure a Barcelona, m'agrada viure a Barcelona..." y no hemos reaccionado deponiendo al alcalde y confinándolo a Can Cuyás perpetuamente, no podemos engañarnos y simular que no sabemos que la caída es sin red, y que mientras nos precipitamos en este abismo de Montesinos seremos observados, desde la distancia que ofrecen un billete de avión y diez galones de cerveza, por una legión de bárbaros anhelantes de revolcarse en su orín, de degradarnos con sus aquelarres de bajo coste y de expropiarnos lo poco que aún ha subsistido a la piqueta, a los arquitectos locales e internacionales, a la cartelería, a la caja vacía, a los pebeteros olímpicos, al martirologio ecologista y al culto a los padres de la patria. Así han sido enajenados de la ciudad todo el casco antiguo, el puerto, el paseo de Gracia, la villa homónima, los dos o tres museos que nos legaron los antiguos, las fiestas mayores, las celebraciones religiosas y las cuatro decenas de comercios que la burguesía logró elevar a un nivel paragonable al europeo y a la vida civilizada. Los últimos pilares de la historia de Barcelona tiemblan ante el avance de las tropas papanatistas: intuye la ciudadela de Montjuich su próximo travestimiento, ridículo hasta lo criminal, en museo de la tolerancia y la paz; prevé la Feria cuatro grandes sangrientas columnas que cuando nacieron hace ochenta años ya eran viejas y caducas; se atisba el general Prim reducido del rango ecuestre al del galpón municipal del extrarradio, como poco ha le sucediera al Duque de la Victoria; duélese el mercado del Borne, convertido en reliquia cuando aún vivía; tiembla el Hospital de la Santa Cruz y de San Pablo cuando oye que le quieren arrebatar los enfermos e incrustarle un incurable e infeccioso show-room modernista; muérese la ciudad, en suma, y de su putrefacción nace un nuevo ente, una máquina de exaccionar y de remover detritus, a mayor gloria de los cuestores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Confinante al norte con Banlieu del Besós, al sur con Banlieu de Llobregat y tras la montaña con la conurbación de Ripollet-sur-Papiol, una urbe mira desnortada hacia el único punto libre que le ofrece el horizonte: el piélago que ha tratado como albañal. Y sobre la línea inerte de un horizonte anaranjado vislumbra la cabeceante arboladura de un navío que se aleja, portando consigo quizá a los últimos layetanos, ahora apátridas con patente de corso; centellea la lente de un catalejo cada vez más tenuemente, a medida que el bajel va doblando el espinazo del mundo,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;y ve el capitán pirata, &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;cantando alegre en la popa, &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Asia a un lado, al otro Europa,&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;y allá a su frente Estambul.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26940832-1440046891861326012?l=cronicasdelamediania.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelamediania.blogspot.com/feeds/1440046891861326012/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26940832&amp;postID=1440046891861326012' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26940832/posts/default/1440046891861326012'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26940832/posts/default/1440046891861326012'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelamediania.blogspot.com/2007/05/todo-parece-indicar-que-las-prximas.html' title='Dum tu forsitan inquietus erras, clamosa, Iuvenalis, in Subura'/><author><name>Scripta Manent</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16352099601550556254</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26940832.post-2121731558923210248</id><published>2007-02-26T19:38:00.000+01:00</published><updated>2007-02-26T19:43:21.381+01:00</updated><title type='text'>Mlle Royal, ça va sans dire</title><content type='html'>Dice Mlle Royal:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Pour moi qui suis venue au socialisme par le féminisme et par la révolte contre la place subalterne assignée aux femmes, comment ne pas voir en ce jour un symbole, au lendemain de la manifestation des femmes contre toutes les violences qui leur sont faites ? Oui, j'ai pris l'engagement de faire en sorte que la lutte contre les violences faites aux femmes - un viol commis en France toutes les deux heures, une femme qui meurt sous les coups de son conjoint tous les trois jours - devienne une affaire d'État. Ce sera le premier texte dont le nouveau Parlement sera saisi".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mlle Royal cree que ya es hora de que una mujer acceda a la presidencia de la república francesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mucho más original sería que se presentará un ñandú a la presidencia, o un oso hormiguero. Eso seguro que nunca se había visto antes. Las mujeres en la política, además, generalmente han venido de mano de la derecha: la baronesa Thatcher, la canciller Merkel, la secretaria de estado Rice, la primera ministra Gandhi, la presidenta Barrios de Chamorro, etc. No sé de ningún país socialista de los de antes donde gobernara una mujer, u ostentara un cargo relevante.&lt;br /&gt;Por otro lado, si tú, lectora, vives en Francia y gana mlle. Royal te aconsejo que compres un espray paralizante o un garrote. La ley de violencia de género (nombre penoso) de Zapatero ha causado, en el primer año de vigencia, un 20% más de asesinadas que antes de que existiera la ley. Si la de Royal tiene el mismo éxito, es de prever un aumento del riesgo para las mujeres en Francia. Ve con ojo.&lt;br /&gt;Todo ello, es decir, las imbecilidades de mlle. Royal y de los líderes de la izquierda europea en general, proviene de un mismo origen, a saber: La izquierda se ha visto abocada a aceptar la economía de mercado y el sistema político liberal, porque sus alternativas, la economía socialista y la democracia popular, fracasaron estrepitósamente. Pero si a una opción política le quitas la economía y el sistema de gobierno, lo que le quedan son migajas, bagatelas y detalles sin importancia. El hondo vacío intelectual en que se mueven les conduce a abonarse a todos los -ismos que van apareciendo, para tratar de llenar la nada de la que parten. De ahí que la izquierda trate de apropiarse del feminismo, del animalismo, del ecologismo, de los homosexuales, del laicismo y de todas las ideas débiles que van apareciendo. La izquierda francesa, que tan fuerte apostó por el 68, por el maoísmo y por la revolución, es la que está exporta más conceptos absurdos y maniqueos al resto de Europa. En Cataluña, sin ir más lejos, cualquier sandez (los Quijotes, los SOS Racismo, etc) que venga de Francia es recibida con el alborozo que se dispensaría a un Mesías.&lt;br /&gt;Pero todas esas ideas están completamente vacías de contenido, y sólo pueden proliferar y arraigar gracias al ínfimo nivel en que se ha situado la educación en estos países, merced sobre todo a las teorías pedagógicas de izquierdas, herederas del susodicho mayo del 68, que permiten que 20 años de sometimiento al sistema educativo estatal den como producto seres deformes mentalmente, estructuralmente incultos, inconscientemente politizados y con grandes problemas para salir del agujero mental en que les situaron sus profesores durante dos décadas de lavado de cerebro.&lt;br /&gt;En España se ha llegado al extremo de convertir en polémico un anuncio de colonias, o de generar un debate nacional en torno a las restricciones al consumo de vino, o incluso de tratar de prohibir los anuncios de contactos o la prostitución misma. Son medidas que Dª Carmen Polo de Franco hubiera visto con buenos ojos, y que la derecha radical puritana norteamericana no se atrevería a plantear. Los gobiernos de la Internacional Progresista, para disimular su acatamiento completo de la economía y del sistema político capitalista, se han convertido, por un lado, en profesionales de la cortina de humo demagógica que oculte o disimule el erial de su ideario; y, por otro, en sus estructuras partidistas únicamente han progresado los más cínicos, los capaces de embaucar al pueblo llano sin remordimientos de conciencia y, en definitiva, los más ladrones y los más dispuestos a cualquier cosa con tal de mantener su poltrona, comer caliente y tirar de la visa pública.&lt;br /&gt;La única excepción europea a este estado de cosas quizá sea la izquierda alemana (dejo de lado países pequeños o excepcionales, como Suiza), que al tener próximo el ejemplo de la RDA trató de crear un discurso socialdemócrata coherente, reconocidamente capitalista, y desacomplejadamente liberal. Caída la Alemania Oriental, la izquierda alemana comenzó a recorrer con Schroeder el camino de la verdad taimada y el pseudoperonismo, pero quien tuvo retuvo, y quién sabe si es la única esperanza para la izquierda en Europa. El laborismo británico, que nunca fue marxista ni colectivizador, ha seguido su propio derrotero, de conformidad con el habitual sui iuris inglés.&lt;br /&gt;Donde la situación adquiere mayores tintes esperpénticos es, naturalmente, en el sur de Europa. La izquierda italiana está enzarzada en un galimatías demencial, en el que un minipartido devora al otro, y donde todos se ponen de acuerdo tan sólo en una cosa: en que no vuelva Berlusconi. La española, como es sabido, a cada dificultad saca a pasear el espantajo de la guerra civil, de las fosas, de la memoria histórica y de todo aquello que les permita no responder de lo que hacen obligando a la derecha a responder de lo que hicieron sus bisabuelos, incluyendo los propios de quienes hoy se proclaman de izquierdas. La izquierda catalana, en concreto, se mueve en el terreno del progresismo de tertulia de sobremesa, del enchufismo rampante y, lo que es más balcánico, del nacionalismo irredento. Y es que para la izquierda sureuropea, todo lo que pueda fastidiar a la derecha, a la iglesia o al ejército, que son su particular Belcebú, Satanás y Lucifer, es la fuente de inspiración de su programa político.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26940832-2121731558923210248?l=cronicasdelamediania.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelamediania.blogspot.com/feeds/2121731558923210248/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26940832&amp;postID=2121731558923210248' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26940832/posts/default/2121731558923210248'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26940832/posts/default/2121731558923210248'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelamediania.blogspot.com/2007/02/mlle-royal-va-sans-dire.html' title='Mlle Royal, ça va sans dire'/><author><name>Scripta Manent</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16352099601550556254</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26940832.post-5941427282710717753</id><published>2007-02-09T13:55:00.000+01:00</published><updated>2007-02-09T13:54:23.648+01:00</updated><title type='text'>El Comando Dixan de Iniciativa</title><content type='html'>Joan Herrera, en el Congreso de los Diputados, pidió protección para uno de los imputados en la Operación Lago (llamada por él "Comando Dixan"). Dijo concretamente: "¿Tiene alguna relevancia para el Gobierno la campaña realizada desde Catalunya exigiendo que, haciendo uso de sus potestades para decidir "con criterios de oportunidad política", denegar la extradición de Mohamed Benaboura que tiene el apoyo de multitud de organizaciones políticas y sociales, de diez ayuntamientos y del Parlament de Catalunya?".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Joan Postigo i Garcia, ilustre diputado de ICV en el Parlamento catalán, promovió el 16 de diciembre de 2004 una proposición no de ley en la que afirmaba:&lt;br /&gt;«L’hivern del 2003 les mobilitzacions més massives de la història recorrien els carrers de pobles i ciutats d’arreu del món per aturar la guerra contra el poble d’Iraq, i posaven contra les cordes els governs que donaven suport a l’atac. Bush provava de justificar la guerra amb unes armes de destrucció massiva que no han existit mai; Aznar, prenent exemple, va decidir provar de justificar el seu suport incondicional a la política de Bush trobant&lt;br /&gt;terroristes islamistes amb armes químiques dins de l’Estat espanyol. Així va començar l’operació Estany,&lt;br /&gt;el 24 de gener del 2003, amb una ràtzia de detencions que van suposar que setze persones entressin a presó&lt;br /&gt;per ordre del jutge de l’Audiència Nacional, el senyor Ruiz Polanco.Les mateixes anàlisis de la policia espanyola van demostrar que el més perillós dels productes intervinguts,de les famoses armes químiques era detergent; per això ben aviat es va batejar el cas popularment com el de “l’escamot Dixan”, mentre tota l’esquerra parlamentària en ple flagel·lava l’expresident pel ridícul de l’operació. La pressió popular i la inconsistència més absoluta van fer que els setze &lt;strong&gt;companys&lt;/strong&gt; sortissin de la presó, els setze gironins sortissin de la presó entre dos i tres mesos després; catorze d’ells el mateix dia en què començava l’atac a l’Iraq».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 5 de mayo de 2004, Iniciativa per Catalunya hacía el siguiente manifiesto:&lt;br /&gt;" Manifiestem [...] La nostra preocupació pel desenvolupament dels processos judicials seguits contra [els] ciutadans gironins acusats de ser membres d’una cèl·lula d’Al-Qaeda en l’anomenada Operació Estany, que des del primer dia es caracteritzà per la manca de ransparència i l’intent de manipulació de l’antic govern del PP.Per aquest motiu formulem petició expressa que tots els agents que hagin d’intervenir en els processos en tràmit actuïn amb la màxima celeritat en la resolució, ja que els antecedents del cas generen seriosos dubtes sobre la seva raonabilitat."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los compañeros de En Joan, los que reciben multitud de apoyos de Iniciativa, los que son objeto de manifiestos de solidaridad, los encomiables gerundenses, han sido condenados a diez años de prisión por pertenencia a banda terrorista y a tres años más por falsificación de documentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Oh sublime solidaridad de Inciativa, que no olvida ni siquiera a quienes aspiran a volarnos por los aires! ¡Oh ecuanimidad de Herrera, el Gran Ciclista Humanitario, el Timonel del Manillar, el Adalid de los Salafitas Gerundenses, el Protector de los Irredentos Combatientes contra el Perverso Capitalismo! ¡Qué longitud de miras!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con diputados como éstos, ¿quién necesita a Al-Qaeda?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26940832-5941427282710717753?l=cronicasdelamediania.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelamediania.blogspot.com/feeds/5941427282710717753/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26940832&amp;postID=5941427282710717753' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26940832/posts/default/5941427282710717753'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26940832/posts/default/5941427282710717753'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelamediania.blogspot.com/2007/02/el-comando-dixan-de-iniciativa.html' title='El Comando Dixan de Iniciativa'/><author><name>Scripta Manent</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16352099601550556254</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26940832.post-116913708136892292</id><published>2007-01-18T17:06:00.000+01:00</published><updated>2007-01-18T17:18:01.383+01:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>La gran chupóptera Maiol comparece ante la prensa y dice: "Los niveles de mierda en el aire de Barcelona duplican los permitidos por la legislación" (vid: &lt;a href="http://www.lavanguardia.es/gen/20070118/51301646433/noticias/el-aire-de-barcelona-duplica-los-niveles-de-contaminacion-que-fija-la-ue-imma-mayol-co2-union-europea-sant-gervasi-generalitat-ciutadella-eixample.html"&gt;http://www.lavanguardia.es/gen/20070118/51301646433/noticias/el-aire-de-barcelona-duplica-los-niveles-de-contaminacion-que-fija-la-ue-imma-mayol-co2-union-europea-sant-gervasi-generalitat-ciutadella-eixample.html&lt;/a&gt;). Acto seguido, todos esperaríamos que diimitiera ante su fracaso en la preservación del aire condal. Pero no: Enquistada en su poltrona lechuguina, la infumable y odiosa Maiol no dimite: Dice que hay que hacer algo. Después de treinta años en el gobierno municipal, y mientras ella misma reconoce que emitimos más gases y sólidos que nunca, dice que ahora hay que hacer algo. Su desfachatez la lleva a camuflar su gestión calamitosa e incompetente diciendo que, por contra, y a pesar del aspecto de espantapájaros que tienen tanto ella como sus compañeras de partido, aumenta la diversidad de las aves. Se ve que los carroñeros ya se van acercando a Barcelona para aprovechar nuestros nitrogenados despojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Maiol, maja, sácate el disfraz de pelele y ve tú la primera a alimentar a los quebrantahuesos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26940832-116913708136892292?l=cronicasdelamediania.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelamediania.blogspot.com/feeds/116913708136892292/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26940832&amp;postID=116913708136892292' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26940832/posts/default/116913708136892292'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26940832/posts/default/116913708136892292'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelamediania.blogspot.com/2007/01/la-gran-chupptera-maiol-comparece-ante.html' title=''/><author><name>Scripta Manent</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16352099601550556254</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26940832.post-116259672646582064</id><published>2006-11-03T22:33:00.000+01:00</published><updated>2006-11-04T00:32:06.606+01:00</updated><title type='text'>Iniciativa por los clowns</title><content type='html'>Un corresponsal helmántico, cuando han llegado a su conocimiento los resultados de las elecciones autonómicas catalanas, se dirije a mí, estupefacto, ante el resultado obtenido por la formación Iniciativa por Cataluña. No se explica, dice, cómo una opción política que lleva un siglo cosechando fracasos, sembrando miseria y promoviendo el bestialismo ha podido concitar el apoyo de casi un diez por ciento de los electores que se desplazaron hasta las urnas. Mi corresponsal sostiene que a Llamazares y sus acólitos nadie les hace el menor caso en el resto de España y que en Europa, exceptuando la Italia que nuevamente naufraga (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Oh patria mia, vedo le mura e gli archi, e le colonne e i simulacri, e l'erme Torri degli avi nostri, ma la gloria non vedo&lt;/span&gt;...)&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;/span&gt;, no pasa por ser sino un movimiento marginal y casi extraparlamentario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es evidente que mi interlocutor salmantino hace tiempo que no viene por Barcelona. Si viniera, comprobaría que por doquiera--en las calles, en las universidades, hasta en los centros de trabajo--campan por sus fueros altivas legiones de jóvenes pazguatos, principal granero de la secta, jóvenes de hasta cuarenta años, de estrafalaria vestimenta y afectado rostro; vería sus atuendos compuestos, en las féminas, de superposiciones de tejidos bastos o de diseños pueriles y aberrantes, y en los varones, de prendas ceñidas y hechuras desenfadadas, cuando no de tejido de calzoncillo. Comprobaría, además, que fuera cual fuese la combinación de harapos y trapitos, gran cantidad de estos nuevos petimetres vendría ornado de un abalorio o un embellecedor de origen vagamente tercermundista. Desde el petimetre tradicional, enfundado en palestinesca bufanda, hasta el más moderno y viajado, con un amuleto malinés al cuello o una bandolera de colorines bolivianos; esto último, incluso entre hombres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda esta fauna monótonamente aindiada o amestizada se dedica con tesón a vivir del cuento, entendiendo por tal el erario público, concebido por ellos como un aljibe inacabable, como inacabables son las mil y una noches. Los hay que tienen una cierta formación, generalmente en el ámbito de las fallidas ciencias sociales. Hace unos años predominaban los temibles sociólogos, pero su patente inutilidad les ha hecho menguar un tanto, lo que ha favorecido a una nueva casta, los politólogos: Ignorantes generalistas especializados en tergiversar las realidades más evidentes. No faltan tampoco los historiadores, los filólogos gaélicos, los biblioteconomistas ni los comunicadores. Otros muchos cesaron sus iniciados estudios para seguir el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;cursus honorum&lt;/span&gt; de la solidaridad multicultural, la acción política local y, en general, de los rudimentos del mamoneo. En la tribu descollan dos subgrupos que gozan de un prestigio indiscutido: los faranduleros y los periodistas (no los grandes reporteros, sino los que pueblan las redacciones de las publicaciones deficitarias, los estudios de las emisoras municipales y, ahora también, los platós de las televisiones locales).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos ellos, como decíamos, viven o aspiran a vivir, y bien, del tesoro público. Para su entretenimiento se han creado infinidad de centros de estudio, fundaciones o institutos, siempre en permanente expansión, para que desde sus canonjías promuevan obras pergeñadas con una inaudita ausencia de rigor y un temerario desprecio al pensamiento humano. Boletines, anuarios, informes, proyectos, borradores (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;drafts&lt;/span&gt;, dicen los petimetres), memorias y cuantos formatos quepa imaginarse, son publicados en incontable número, remitidos entre sí por estas sandías asociaciones y sepultados en los archivos, o en las papeleras, sin que jamás lector alguno holle sus fementidas páginas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quienes no aspiran a disimular sus carencias intelectuales acceden directamente a una suerte de funcionariado irregular, generalmente en los entes locales, en el que echan raíces, primero tiernas y frágiles, pero con los años fuertes y robustas, y se les acaba proporcionando por arte de birlibirloque una plaza en propiedad por que ya no hay modo de desarraigarlos. Este fenómeno ha convertido a los ayuntamientos en fortalezas de los pazguatos, con las consecuencias que son de observar por quien recorra el país. La diputación, por su parte, semeja un gigantesco cabildo cardenalicio, opulento y medieval, poblado sacristanes y beatas que se reparten las pingües almoinas de los fieles forzosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya se ha comentado que uno de los grupúsculos que goza de mayor prestigio es el que se mueve entre las bambalinas. Desde el monólogo más breve hasta la obra coral más soporífera, todo el teatro, todo el cine, todo el mimo, la danza, el claqué, la revista, el circo, así como cualesquiera otras manifestaciones que vagamente se aproximen a las denominadas artes escénicas, se lucra a costa del esfuerzo ajeno, con un continuo montar y desmontar espectáculos frente a plateas vacías o pobladas de amigos, familiares y enchufados provistos de gorra. Todo en este teatro estatal es transgresión inane, impericia extrema y aburrimiento cósmico. El tesoro público se desangra por el sumidero de estos Sófocles de pacotilla y estas Bernhards de aplec de cargols. Tragicómicos funcionarios que ofician una y otra vez el mismo rito autorreferencial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los denominados periodistas suelen estar directamente a sueldo del señor feudal de turno, o bien depender de un medio que si abre cada mañana es porque se reciben las correspondientes transferencias de la hacienda común. Su completa ignorancia y la ya larga tradición de prejuicios les lleva a repetir una y otra vez las mismas falsas noticias apocalípticas o salvíficas, a adoptar recurrentemente el mismo mohín de desagrado o el mismo tonillo jocundo al hablar una y otra vez, decíamos, de las mismas falsas noticias. El mundo que describen es mucho más sencillo que el de libros de El Barco de Vapor. Los buenos y los malos lo son en estado puro. El hecho noticiable lo es siempre en función de un vago compromiso con desfavorecidos longíncuos e imprecisos. Lo que les rodea, el ambiente corrompido en que medran, no les parece noticia sino lo más natural del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos distintos grupos y otros anexos tienen sus puntos de encuentro bien definidos. Los que se hallan mejor situados frecuentan restaurantes caros para paladares analfabetos y los que menos, más baratos. Lo que más les satisface el gusto es que sea pagando la pubilla. Pero al aire libre se pueden observar auténticos enjambres en el barrio de Gracia, y muy particularmente en los aledaños de los cines Verdi, donde degustan sin entender nada una y otra vez la misma película pretenciosa y ñoña. Más tarde, al caer la noche, estos haraganes se concentran en los bares de La Ribera o en salas de fiestas impropias de su edad: el Razzmatazz, el Jamboree... Allí han hecho las prácticas y allí siguen pontificando, años después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda esta gente vive a costa del erario público, como se ha dicho. Viajan. No pocos han conocido Porto Alegre gratis et amore. Otros han llevado a cabo estancias más o menos prolongadas en universidades extranjeras, generalmente en lugares mal elegidos: en el Quebec, en Flandes, en Escocia. Como nunca han aprendido bien idiomas, no han entendido nada, y vuelven con las mismas ideas torcidas que llevaron, pero con una añadidura indígena por lo general improcedente y absurda. Aquí sobrellevan sus pensamientos merced a un barniz de deconstructivismo francés de tercera mano--nunca en lengua original, que desconocen--y de las derivadas más extravagantes de la libertad anglosajona. Lo más serio que han leído es a Galeano, y tomaron sus palabras con más devoción que San Pedro las del Maestro. En poesía, los más osados llegaron hasta Benedetti, a quien consideran poeta, o a traducciones ingeniosas de la lírica oriental. La narrativa que consumen es de tesis y combativa; si puede ser escrita por mujeres, mejor, y si además surge del mundo islámico, tradicional aliado en su antisemitismo, entonces es la repera. De historia rehúsan tener más que las cuatro nociones que les dio un barbudo comunista en el instituto y las ciencias constituyen un verdadero arcano para ellos. Cualquier obra que tenga más de treinta años es sospechosa, entre este público, de reaccionarismo, y si por azar cae en sus manos algo que les contradiga tienen pronto el adjetivo adecuado: fascista. En el ámbito de la música no han superado o el chumba-chumba sofisticado o el folclorismo. Beethoven les suena a propaganda nazi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas son las huestes de iniciativa por los clowns, trágicos émulos de un póster del Che.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26940832-116259672646582064?l=cronicasdelamediania.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelamediania.blogspot.com/feeds/116259672646582064/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26940832&amp;postID=116259672646582064' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26940832/posts/default/116259672646582064'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26940832/posts/default/116259672646582064'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelamediania.blogspot.com/2006/11/iniciativa-por-los-clowns.html' title='Iniciativa por los clowns'/><author><name>Scripta Manent</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16352099601550556254</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26940832.post-116232251698135391</id><published>2006-10-31T19:56:00.000+01:00</published><updated>2006-10-31T20:21:57.040+01:00</updated><title type='text'>Barcino procul a urbe si sapias fuge</title><content type='html'>¿Qué es Barcelona? ¿El fracaso de un proyecto político o el éxito de una tomadura de pelo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poblaciones que circundan Barcelona: Banlieu del Vallès, Banlieu de Llobregat y Banlieu del Besòs (también conocida como Santa Coloma de Banlieu).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Barcelona es una gran tomadura de pelo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26940832-116232251698135391?l=cronicasdelamediania.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelamediania.blogspot.com/feeds/116232251698135391/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26940832&amp;postID=116232251698135391' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26940832/posts/default/116232251698135391'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26940832/posts/default/116232251698135391'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelamediania.blogspot.com/2006/10/barcino-procul-urbe-si-sapias-fuge.html' title='Barcino procul a urbe si sapias fuge'/><author><name>Scripta Manent</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16352099601550556254</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26940832.post-116039781554166194</id><published>2006-10-09T14:04:00.000+02:00</published><updated>2006-10-22T19:26:17.806+02:00</updated><title type='text'>Nec in Falerno colle maior Autumnus</title><content type='html'>John Saurio mezcla desde hace tiempo tequila y cocaína como única manera de sobrellevar las horas transcurridas en compañía de su esposa, la insular Spotless Maiol. Acodado en una mesa, junto a la ventana de la cantina, entrecierra los ojos y saborea una vez más el jugo del agave mientras juguetea con un espejito primorosamente enfundado en un estuche de cuero. Con sus dedos hace recorrer la funda desde el meñique al pulgar de su mano derecha, serpenteando entre todos sus falanges carnosas. Cada vez que el estuche supera su dedo anular sufre una pequeña interrupción en su órbita al trabarse con el anillo nupcial.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sol centellea sobre las rocas taheñas y se derrama a raudales sobre el interior de la cantina, a pesar de las emanaciones adheridas al vidrio del ventanal por efecto de la grasa incrustada. Emanaciones pilosas, pulvurulentas. Y también insectos atrapados en la telaraña oleaginosa. Pero la luz solar toda la mugre atraviesa, se tamiza hasta adquirir una tonalidad de pelo de rata joven y se esparce sobre la mesa y el rostro de John Saurio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una gota de grisáceo sudor ensucia sus sienes. El pueblo anda revuelto. Los indios no respetan los pactos y acosan a los cuatreros con las mismas armas que él les ha ayudado a obtener. ¡Oh, mudable destino! El Gran Asno apenas puede contener a su tribu para que no asalten sin más el poblado. Toda la retórica sobre el inquebrantable respeto a la palabra dada de los indígenas es falsa. ¡Falsa! Jóvenes cachorros van arrinconando al Gran Asno, se sirven de él para convocar al hombre blanco junto a la hoguera para fumar la pipa de la paz, mientras conspiran para arrancarles las cabelleras y secarlas al sol. ¡Oh, hi de puta del Gran Asno e hi de putas cada uno de los pelos su híspido bigote! John Saurio extrae el espejito de su funda y sobre el mismo esparce unos grumos de gualda cocaína, la distribuye a renglones y por un canutillo la conduce a su paladar. Allí la mezcla con un nuevo sorbo de tequila y deja volar su imaginación en nuevos e inimaginados tormentos que infligiría al jefe indio y a todos los indígenas de esas malditas tierras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente su mente regresa a la insidiosa Spotless, obcecada como siempre en los avatares de sus plantitas, en su huerto mantenido con el primor con que los pajarillos-dice ella-cuidan de sus nidos y de su camada. Spotless, ajena a las preocupaciones y a los sinsabores, sigue pensando en construir un Edén en ese erial de piedras descompuestas por el delirio geológico. Spotless, tan cándida y cerrada en sí misma, se vuelve odiosa en su candor. A Saurio le irrita en lo más hondo su porfiado ensalzamiento de las bondades de los indios, de sus costumbres, de sus grotescos rituales, de sus vestidos primitivos, sucios e impracticables, de sus chozas pestilentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Spotless aparece en ese momento bajo el dintel de la puerta, vestida de blanco lino, con un mazo de rosas trabajosamente surgidas de la árida tierra. "Oh, John-dice con tono de predicadora-ya estás bebiendo otra vez ese asqueroso mejunje". El sol recorta su figura tras ella, y lienzos de lino traslúcido la envuelven como a una ondina surgente. "John, John, anda, deja eso y ven, ven a ver el huerto. ¡Ya han brotado los guisantes! ¡Qué florecillas tan hermosas tienen!"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A John Saurio, deslumbrado por el sol, se le nubla la mirada turbia, echa mano al cinto, extrae con inusitada ligereza el revólver, los desamartilla y casi sin apuntar, como guiado por una mano invisible, descerraja el cargador sobre la insoportable insular, cándida e inocente, feliz amiga de los indios y cliente de linares Spotless Maiol, la insufrible.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26940832-116039781554166194?l=cronicasdelamediania.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelamediania.blogspot.com/feeds/116039781554166194/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26940832&amp;postID=116039781554166194' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26940832/posts/default/116039781554166194'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26940832/posts/default/116039781554166194'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelamediania.blogspot.com/2006/10/nec-in-falerno-colle-maior-autumnus.html' title='Nec in Falerno colle maior Autumnus'/><author><name>Scripta Manent</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16352099601550556254</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26940832.post-115412316262451193</id><published>2006-07-28T21:38:00.000+02:00</published><updated>2006-07-31T17:27:55.230+02:00</updated><title type='text'>Que San Juan de Dios nos coja confesados</title><content type='html'>Introito&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como bien anticipó el teniente Blueberry, conocedor de las trincheras de la sanidad pública, no han pasado ni seis semanas y ya hemos tenido que hollar las urgencias hospitalarias. Quien no ha pasado por ello, no sabe lo que es bueno. Para aquellos que se encuentran como yo antes del trance, ignaros y desprevenidos, puede resultar útil conocer mi experiencia tal y como fue, y evitar así lamentos y desengaños. Las más altas expectativas, se sabe, sólo conducen a las más elevadas frustraciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Deposición&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las 21h50 horas del día de la fecha, comparece el declarante arriba reseñado y, previa información de sus derechos, asistido de Letrado y a presencia del Sr. Juez y de mí, el Secretario, declara:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que la pasada noche del jueves, sobre la una de la madrugada, pudo comprobar que su hija, Adriana Micaela, aparentaba una temperatura corporal superior a la media habitual entre humanos. Que alarmado ante tal circunstancia procedió, con el auxilio de su esposa, a rebuscar por los cajones de su hogar un termómetro. Que en un primer momento hallaron uno recientemente adquirido por título de donación de un pariente obsequioso, todavía envuelto en su embalaje original, el cual, tras ser extraído del mismo, resultó ser un "termómetro digital auricular" cuyo funcionamiento aparecía detallado en un folleto. Que dicho folleto, una vez leído, no aclaraba realmente la técnica adecuada para el buen uso del artefacto que describía, por lo que, tras probar en el oído del propio declarante y ofrecer el precitado termómetro una temperatura de 26ºC, y considerando la misma impropia de un ser humano vivo y constatando el declarante que él sí lo estaba, ambos procedieron a arrinconar el susomentado termómetro y reemprendieron la búsqueda. Que recordaban haber poseído un termómetro de los denominados "antiguos", es decir, de los que funcionan aprovechando las propiedades termodinámicas del mercurio. Que lo encontraron en el trasfondo de un cajón de la mesita de noche de su señora. Que, hallado que fue, lo introdujeron en la axila o sobaco de su vástago, resultando, en esta primera medición, una temperatura corporal de 38,7ºC. Que, soponciados ante este resultado, recorrieron las diversas estancias de la casa sin orden ni objetivo, mesándose los cabellos y trastabillando con los muebles. Que decidido en conciliábulo llevar a cabo una nueva medición a los efectos de adverar la anterior, ésta ofreció un resultado de 38,9ºC, considerado lesivo para la salud de la menor tanto por lo que tenía el dato en sí de anómalo, como por el incremento respecto de la medición anterior. Que ante tal tesitura, decidieron de común acuerdo vestirse, envolver a la menor en un harapo y desplazarse a pie hasta la calle de Entenza a fin de buscar un taxi que les condujera al Hospital de San Juan de Dios, en la localidad de Esplugas de Llobregat, partido judicial homónimo, por haberles indicado la doctora X, pediatra de cabecera en el ambulatorio de la calle Numancia, que dicho hospital era el de referencia para la zona donde moran y que, además, gozaba de gran fama regional, nacional e internacional en asuntos pediátricos, por estar dedicado únicamente a esta noble rama de la ciencia de Esculapio. Que encontraron un taxi en la confluencia de la calle de Entenza con la del insigne Taquígrafo Garriga. Que indicaron al taxista que debía dirigirse al citado hospital, y atando éste cabos (lo avanzado de la hora, el hecho de que portaran una niña en brazos y otros factores como el aspecto desaliñado y el rostro desencajado del deponente y su señora) dedujo el carácter urgente de la carrera solicitada, por lo que se desplazó a una velocidad notable por la avenida de la Diagonal, la de Pedralbes, la carretera de Esplugas y la Ronda de Dalt hasta llegar al hospital, que se encuentra sito en la ladera de una de las estribaciones de la sierra de Collserola, concretamente del monte de San Pedro Mártir o del Repetidor, en la pedanía de Finestrelles, municipio de Esplugas, como se ha dicho. Que mientras iban en el taxi existía el acuerdo tácito entre el deponente y su señora de que, una vez llegaran al servicio de urgencias del afamado centro hospitalario, la preocupación que entonces les acongojaba sin duda menguaría, al quedar la menor enferma ipso facto en manos del prestigioso cuerpo de galenos que allí desempeñan su ministerio. Que una vez llegaron al hospital se apearon raudamente del vehículo y mientras la mujer del declarante ultimaba los trámites de abono del servicio prestado, el deponente se dirigió a la carrera a la puerta sita bajo un rótulo lumínico en el que figuraba la palabra "Urgencias". Que dicha puerta es de las denominadas automáticas, por lo que al aproximarse a su dintel sus dos hojas se abrieron franqueándole el paso a un vestíbulo bien iluminado. Que en dicho vestíbulo, y detrás de una mampara de cristal, probablemente blindado, se hallaban una señora vestida con bata blanca pero carente de fonendo y un vigilante de seguridad. Que pudo identificar el arma que portaba como una pistola Browning 36. Que no puede precisar si la misma estaba amartillada. Que cuando se disponía a explicar a la señora de la bata blanca la razón de su visita, ésta le cortó en seco y le hizo pasar de narrador a interrogado. Que la señora de la bata blanca preguntaba mientras consultaba con su mirada la pantalla de un ordenador. Que la señora de la bata blanca formuló la siguiente pregunta: "¿Cómo se llama la niña?"; a lo que el declarante repuso: "Adriana Micaela". Que la citada señora inquirió entonces: "¿Con 'c' o con 'k'?". Que el declarante no entendió la pregunta. Que más tarde entendió que se refería a la consonante oclusiva del segundo nombre de su hija. Que quedó desarbolado. Que en ese momento llegó su señora, a quien le fue transmitida la pregunta, quedando también cariacontecida ante lo inesperado del quiz. Que la señora de la bata blanca les indicó que debían esperar en la denominada "sala de espera". Que para guiarles hacia ese lugar se sirvió de un gesto que le recordó al declarante al que emplean las castas superiores de la cultura hindú para dirigirse a los parias, y que consiste en agitar una mano como si espantara una mosca cojonera, situando la mosca hipotética en la dirección hacia la que se quiere encaminar al paria. Que la denominada "sala de espera" era en realidad un lazareto provisional. Que calcula que habría un centenar de personas, la mitad de ellos menores y la otra mitad padres, tutores legales o mandatarios verbales de aquéllos. Que los menores en general presentaban un aspecto deplorable, no siendo pocos los que se encontraban humedecidos por fluidos corporales, semisólidos o no, al tiempo que mostraban síntomas evidentes de diversas afecciones, sin poder precisar ahora, por falta de conocimiento en la materia, qué afecciones exactamente padecían. Que los padres y demás adultos no presentaban mejor aspecto, estando muchos de ellos impregnados de los fluidos antedichos. Que la postura que presentaban los allí reunidos era o bien vertical, o bien sentada, o bien horizontal, diviéndose estos últimos entre quienes se estiraban en el suelo y quienes yacían sobre las sillas. Que predominaba la postura decúbito supino entre los menores. Que el ambiente estaba caldeado y, además, hedía. Que en una de las paredes había un cartel electrónico de letras rojas, parecido al que hay en algunas estaciones ferroviarias, que indicaba lo siguiente: "Os informamos que el tiempo medio de espera en estos momentos es de 5 horas". Que el declarante no había tuteado a nadie hasta entonces, ni lo hizo a lo largo de su estancia en el hospital. Que un padre, o tutor, o mandatario verbal de entre aquéllos, que ocupaba una silla adyacente a la del declarante y que pertenecía a la cultura quechua, le comentó que una reciente visita a las urgencias pediátricas del Hospital del Valle de Hebrón se había saldado con una espera total de un un día y medio. Que pese a dicha manifestación, el declarante no se consideró afortunado. Que el declarante confiesa que carece de la paz interior que caracteriza a los individuos pertenecientes a culturas incontaminadas por el capitalismo, el occidentalismo y la sociedad de consumo. Que pudo comprobar que el tiempo de espera era efectivamente de cinco horas. Que llegado el momento se les avisó por megafonía para que acudieran a las urgencias propiamente dichas. Que no puede precisar si en la llamada la locutora empleó la 'c' o la 'k', pero que sospecha que utilizó esta última. Que no tiene pruebas de lo que acaba de afirmar. Que traspasada la puerta que separa el lazareto de la zona médica, fueron acogidos por una enfermera que conversaba por teléfono. Que estuvieron escuchando la conversación que ésta mantenía hasta su conclusión, sin que de la misma pueda ahora precisar nada, salvo la existencia de una relación sentimental entre la enfermera y su interlocutor. Que la relación tiene visos de continuar. Que, conclusa que fue, la enfermera procedió a tomar la temperatura a la menor mientras se interesaba por otros posibles síntomas que pudiera haber denotado, mediante un interrogatorio o anamnesis al declarante y a su mujer. Que el termómetro, de los denominados "digitales" pero no "auriculares" sino "axiales", alcanzó los 39,5ºC. Que a la vista del resultado de la prueba practicada, la enfermera les invitó a permanecer en un habitáculo denominado "Box 10" a la espera de la inminente visita de la pediatra de guardia. Que de las manifestaciones de la enfermera deduce el declarante que sólo había una pediatra. Que en las horas que pasó en la zona de urgencias sólo vio a una pediatra. Que la enfermera dijo textualmente: "Ahora viene la pediatra". Que el uso de la locución "Ahora" en el ámbito de la medicina de urgencias equivale a la locución "Ahorita mismo" en México. Que el campo semántico de ambas locuciones abarca un lapso de entre una y tres horas, según pudo comprobar. Que cuando llegó la pediatra no la reconocieron. Que creyeron que era una paciente, por su corta edad, y que el fonendo que portaba y la bata le habían sido entregados a modo de juguete para amenizar su espera. Que la pediatra rellenó una ficha y ordenó la práctica de unos análisis, empleando de nuevo la locución "Ahora" con idéntico significante que para la enfermera. Que por parte del declarante y de su mujer, en el curso de la noche de Autos, se solicitó un pañal para sustituir al que portaba la menor, por razones que se deducen del enunciado de la petición. Que se les comunicó que el servicio de pediatría del hospital de referencia regional, nacional e internacional en materia pediátrica no disponía de pañales en su servicio de urgencias. Que se les ofreció la alternativa de hacer un apaño con gasas, cosa que hicieron. Que cinco horas después, y todavía en la Caja 10, se les comunicó que los análisis habían salido alterados, diagnosticándose la enfermedad denominada "infección de orina". Que para su tratamiento iba a ser necesario que la menor permaneciera ingresada en el hospital al menos cuatro días, acompañada en todo momento de la madre por tratarse de una lactante.  Que acto seguido vinieron unas enfermeras al objeto de abrir una vía, es decir, de realizar una punción en la menor. Que la mayor de las enfermeras aparentaba quince años. Que en opinión del declarante, era a todo estirar la segunda vía que abrían en su vida. Que la operación de apertura estuvo salpicada de fracasos y sangre de la menor, hasta que, perforadas sin éxito sus dos muñecas, lograron introducir correctamente la aguja en uno de los tobillos. Que todo el proceso estuvo acompañado de frases supuestamente tranquilizadoras que despertaron en el declarante un genuino instito homicida, que atribuye al carácter mercantilista de su propia cultura. Que se les indicó que un camillero vendría a recogerles para acompañarles a otro sector denominado "Planta", pero que dicho traslado debía esperar atendiendo al hecho de que el hospital de referencia etc. etc. no disponía más que de un camillero durante la noche, y que el mismo estaba ilocalizable. Que a las diez de la mañana apareció el camillero, supone el declarante que ya no el de noche, y les acompañó en un breve trayecto de cincuenta metros hasta llegar a la planta. Que la función desempeñada por el camillero fue, como ha quedado dicho, de mero acompañante, sin que en ningún momento exhibiera camilla alguna o título acreditativo de ser poseedor. Que una vez en la Planta les fue asignada la habitación 212. Que dicha habitación es más bien un remedo de habitación, atendiendo a sus exiguas dimensiones. Que en ella se hallaba ya un niño paciente acompañado de su progenitriz. Que ambos aparentaban pertenecer a la cultura zíngara, subsector Polígono de La Mina. Que la fracción de estancia concedida a su mujer e hija estaba amuebleada como sigue: un sofá-lecho y una cuna, en paralelo, y una silla frente a la puerta del retrete, cuyo campo de visión no abarcaba las otras dos piezas de mobiliario. Que había además una mesita de noche, adquirida en apariencia en una tienda de casas de muñecas, y que era compartida con la otra unidad familiar ocupante. Que se procedió desde luego a amojonar la mesita de noche. Que se requirió al personal hospitalario unas sábanas para cubrir el sofá-lecho y las adherencias incrustadas a su tapicería. Que la petición fue denegada de plano al no facilitar el hospital dicho apero. Que se requirió asimismo la entrega, en concepto de depósito, de una almohada. Que la petición fue denegada por los mismos motivos. Que se inquirió por la hora de distribución de las comidas, al no haber la madre ingerido bocado desde la colación de la noche anterior. Que la pregunta quedó sin respuesta al no facilitar el hospital alimento alguno a las madres de los niños lactantes ingresados, no existiendo hora, por tanto, para ello. Que interesados por la existencia de bañeritas aptas para la higiene de la menor, se les comunicó su inexistencia. Que recuerda que la habitación carecía de vistas, pero no de olores. Que imploradas las pertinentes explicaciones, se les informó de que el motivo del ingreso radicaba en la necesidad de realizar una ecografía a la menor. Que inquirido el motivo por el que dicha prueba no se practicaba en el acto, se les comunicó que el hospital de referencia mundial al que habían acudido carecía de ecógrafo el viernes, el sábado y el domingo. Que el declarante, estabilizada la situación en el punto que se ha dicho y habiéndose reducido la fiebre merced a un antipirético, decidió regresar al hogar familiar al objeto de recabar sábanas, almohada y jabón, elemento este último también ausente del menaje hospitalario. Que durante los cuatro días que se prolongó esta situación el declarante se sirvió del autobús numerado 78. Que dicho autobús ofrece una frecuencia de paso de 30 minutos. Que más que una frecuencia de paso, sostiene el declarante, es una infrecuencia de paso. Que cada día acudió un facultativo distinto, pero siempre perteneciente a la misma quinta, que no duda en calificar el declarante de quinta del biberón. Que la segunda noche de estancia su mujer le ha referido que la ocupante de la otra fracción de habitación y de la parte alicuota de la mesita de noche había mantenido una activa vida social desde su refugio hospitalario, consistente en diversos contactos telefónicos con el actual hombre de su vida, que difiere del progenitor de la criatura ingresado, siendo éste un varón de la misma cultura ancestral que la madre e imputado en dos delitos de violencia doméstica cometidos sobre ésta, y siendo aquél un varón de cultura paya, pero escasa, aficionado, a tenor de las conversaciones mantenidas a alta voz en el silencio de la noche, a practicar el pugilato durante sus correrías nocturnas precisamente con sparrings de la tantas veces mencionada cultura zíngara. Que, del mismo modo, la adicta al celular había también recibido visitas corpore insepulto hasta bien avanzada la noche de sus nictálopes allegados. Que al alba, el púgil había manifestado su intención, por conducto telefónico, de personarse en las dependencias hospitalarias a fin de consumir un combinado de ron con cola en las mismas, en compañía de su media naranja. Que afortundamente, personado en el hospital, no había atinado a encontrar un camino lo suficientemente expedito y practicable como para realizar el escalo sin perjuicio para su cubata, y había desistido por ello del intento. Que ante la gravedad de las amenazas que se cernían sobre el necesario reposo de su unidad familiar, el deponente se constituyó en la sala de enfermería, donde trató de recabar el apoyo de las allí presentes a fin de evitar futuras visitas intempestivas. Que, sin que hubiera más hechos destacables, al llegar el cuarto día se practicó la prueba prevista, sin que sus resultados resultaran motivo de preocupación, por lo que se procedió a darles el alta. Que dicha alta fue firmada por un colegiado cuyo rostro desconocen por no haber tenido contacto de visu con el mismo. Que el alta que se les entregó en un primer momento correspondía al menor Jonathan Erwin Pérez Pérez, a quien no tiene el gusto, por lo que instó al servicio de enfermería para que recabaran otro informe de alta que correspondiera a su heredera, y no al expósito referido, poniéndose en contacto con el facultativo firmante en caso de duda. Que dicho galeno, o alguien bajo su identidad, proveyó a entregar una nueva alta a nombre de la menor, y procedió a extender una receta. Que la misma consistía en la prescripción de un antibiótico del que se ofrecían los correspondientes particulares: marca, dosificación, presentación. Que dentro del plazo de una hora que se les concedió para dejar su fracción de habitáculo libre, vacua y expedita, el declarante y su mujer abandonaron la estancia y las dependencias hospitalarias todas y se encaminaron a la parada del coche de línea 78. Que cuando hubieron regresado a su vecindario, se dirigieron a la farmacia sita en la calle del Taquígrafo Serra, enfrente del domicilio del declarante. Que la farmacéutica al cargo, tras examinar la receta y consultar el vademécum que condensa su ciencia, manifestó que el preparado específico había dejado de producirse un lustro atrás, siéndole por ello imposible atender a la petición. Que por mediación de los ruegos, súplicas y lamentos del declarante y su esposa, accedió a pergeñar un equivalente de la pócima precluida a partir de otros tres productos, los cuales, al carecer el declarante de receta válida para adqurirlos, fueron cobrados a precio de mercado libre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A PREGUNTAS DE S.Sª, MANIFIESTA: Que desea aclarar que hace más de una década que paga impuestos, y que le consta que sus progenitores los han pagado desde hace medio siglo. Que incluso recientemente abonó una sanción de 300 euros por haberse retrasado un día en la presentación de un modelo cuyo número no recuerda. Que desea saber adónde ha ido a parar el dinero que ha abonado. Que le han comentado que la campaña "Barcelona, la ciudad que te gusta" ha sido sufragada total o parcialmente con el dinero por él depositado en el Tesoro. Que otro tanto parece que ha sucedido con la campaña "Generalidad, un gobierno como tú". Que incluso tiene sospechas fundadas de que el concepto "Ahora es la hora de los catalanes" es fruto de su bolsillo. Que en caso de que aún quede algún capital en poder de las administraciones recaudantes, interesa que se le devuelva la parte correspondiente al precio que fije el perito resultante de insaculación por el alquiler de una sábana, de una almohada y el abono de quince menús de restaurante hospitalario, con agua natural y sin postre. Que él sí toma café, pero su mujer no. Que no tiene nada más que añadir, firmando conmigo en prueba de conformidad, así como el resto de los presentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Doy fé.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26940832-115412316262451193?l=cronicasdelamediania.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelamediania.blogspot.com/feeds/115412316262451193/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26940832&amp;postID=115412316262451193' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26940832/posts/default/115412316262451193'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26940832/posts/default/115412316262451193'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelamediania.blogspot.com/2006/07/que-san-juan-de-dios-nos-coja.html' title='Que San Juan de Dios nos coja confesados'/><author><name>Scripta Manent</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16352099601550556254</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26940832.post-115098902892811604</id><published>2006-06-22T17:01:00.000+02:00</published><updated>2006-06-22T17:10:28.943+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Durante estas noches de canturreo de nanas y de probaturas de la lactancia he encontrado tiempo para reflexionar acerca del magnífico estado del bienestar que ha ido construyendo la sociedad española. Realmente, estamos protegidos contra todas las desventuras, merced a nuestra benefactora administración pública, que vela por nosotros. Así, por ejemplo, a mí me ha correspondido un día de baja no remunerada, el del parto, y eso después de comunicar fehacientemente al Juzgado donde se me esperaba para celebrar un juicio que, a la misma hora, me encontraba auxiliando a mi mujer en la noble tarea de dar a luz. No es fácil enviar un fax mientras estás en un paritorio, pero al final, si se pone empeño, se consigue. Al día siguiente, eso sí, la Ilustre Corporación a la que pertenezco me hizo ver los límites de todo sistema de protección social, cuando me comunicó que de ningún modo podía sustraerme a la guardia de detenidos que me había caído en suerte para ese día aunque, en una muestra de magnánima comprensión, se me exoneró de tener que acudir a la comisaría del aeropuerto y se limitó el número de asistencias a realizar a seis, lo que únicamente comporta otras tantas horas de trabajo, que se realizan con gran gusto cuando sabes que tu mujer está recuperándose de un alumbramiento y tu hija cuenta con un día de vida. La misma respuesta negativa recibí del Juzgado de Menores, donde se me esperaba para dos juicios, con el sólido argumento de que quien había parido no era yo (cosa fisiológicamente imposible mientras Zapatero no ponga remedio) sino mi mujer y que, por tanto, debía abandonar a mi menor a su suerte y acudir a las dos vistas que, naturalmente, no se celebraron por incomparecencia, la una, del acusado, y la otra, de los agentes de policía que no habían sido convenientemente citados. Alegría, alegría. Con gran regocijo he recibido también la noticia de que no me corresponde percepción alguna por paternidad, pues la mutua profesional a la que estoy obligatoriamente adscrito no la prevé y la Seguridad Social no me cubre. A mi mujer, en cambio, después de 10 años de cotización en el RETA le darán fantabulosa cantidad de 380 euros mensuales durante cuatro meses, con los que pensamos abrir una cuenta ahorro vivienda para que nuestra hija, de aquí a dos siglos, pueda comprarse una plaza de aparcamiento en las afueras de Lérida. ¡Ah! ¡Qué solaz la vida del autónomo! Mi corporación, además, me dará una ayuda de 80 euros prorrateados en tres meses, que no se si dedicar a la precitada cuenta ahorro vivienda o en irnos toda la familia unida a un balneario en Baden Baden. Un auténtico derroche de medios, realmente, que uno no conoce en toda su dimensión hasta que no se encuentra en la tesitura de tener que solicitarlos. Dentro de su plan de colaboración y conciliación, y como quiera que vamos sobrados de tiempo, la Administración nos ha amablemente requerido para que en el plazo de un mes vayamos a hacer una cola, de las denominadas monstruosas, en el Registro Civil de nuestra amable urbe, para proceder a la inscripción de la niña de tal manera que, en el futuro, cuando tenga que acudir a hacer otras colas monstruosas para hacer otros trámites, pueda obtener previamente un certificado de cumplimiento de los trámites anteriores, todo ello a mayor gloria de la burocracia del siglo XIX que tantas obras literarias (pienso en Larra, en los covachuelistas de Baroja, en los cesantes de Pérez Galdós) ha inspirado. Nada del frío internet, del fax impersonal, del caduco servicio de correos... Hay que ir a ser atendidos personalmente, a disfrutar de los angostos pasillos del registro, a confraternizar con los padres que allí acuden a recoger su numerito ominoso y sus ojeras, a justificarse, a reconocer la paternidad, a declarar a públicamente la filiación, a abrirse el corazón a ese Estado que tanto nos protege, tanto nos ampara y nos cuida a cambio de que nos dejemos identificar, clasificar y registrar bajo su férula. Saliendo del depósito oficial de almas vivas y muertas, al neopáter le corresponde todavía desplazarse a la Tesorería General de la SS para dar cuenta del acontecimiento e inscribir a la neonata en la tarjeta correspondiente. De allí, echando el bofe por la boca, hay que acudir al Ayuntamiento del Distrito a empadronarla, para que también los munícipes sepan del feliz alumbramiento de una nueva ciudadana y tengan constancia de su morada. ¿Por qué? Porque sino el Servicio Catalán de Salud se negará a concederle un pediatra, para lo cual habrá que constituirse en la sede del mismo y postularse para la concesión. En total, calculo, antes de empezar, que serán tres mañanas las que ofrendaré a mayor gloria de nuestra Benemérita Administración. ¿Suecia, digo? ¡Esto es Jauja!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26940832-115098902892811604?l=cronicasdelamediania.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelamediania.blogspot.com/feeds/115098902892811604/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26940832&amp;postID=115098902892811604' title='19 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26940832/posts/default/115098902892811604'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26940832/posts/default/115098902892811604'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelamediania.blogspot.com/2006/06/durante-estas-noches-de-canturreo-de.html' title=''/><author><name>Scripta Manent</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16352099601550556254</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>19</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26940832.post-114917056690501796</id><published>2006-06-01T14:03:00.000+02:00</published><updated>2006-06-01T16:02:46.963+02:00</updated><title type='text'>Atria, si sapias, ambitiosa colas</title><content type='html'>Como reza el frontispicio de mi humilde bitácora, las anotaciones realizadas en ella no pretenden más que dar cuenta de las ocurrencias de un personaje mediocre, que al mismo tiempo soy yo mismo y el personaje en cuestión. La frontera entre ambas realidades es difusa y, si no fuera consciente de lo inadecuado de la comparación, diría también unamuniana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuentan que don Miguel, tocayo mío, pasaba cada año unas semanas de retiro en el monasterio de los Jerónimos de Madrid, adyacente entonces al Museo del Prado y hoy arrasado, creo, por las obras de ampliación del mismo. Allí usaba alzarse al alba y salir a pasear por el claustro imbuído en sus meditaciones. Daba vueltas y revueltas bajo las góticas bóvedas hasta que, llegado un cierto punto, un impulso irrefrenable le impelía a correr hasta el pozo que se abría en el centro del jardincillo clauso. Se asomaba entonces descompuesto por el brocal y con toda la fuerza que le permitía su flébil voz gritaba a las oscuras profundidades: ¡Yo! ¡Yo! ¡Yo! Ponía entonces el oído atento para deleitarse con el eco su misma voz, que resurgía deformado de las fauces de la tierra y le devolvía su primera persona, a un tiempo propia y ajena. Hacía de sí, en definitiva, un personaje unamuniano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Igual o semejante filosofía subyace en este rincón del éter.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26940832-114917056690501796?l=cronicasdelamediania.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelamediania.blogspot.com/feeds/114917056690501796/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26940832&amp;postID=114917056690501796' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26940832/posts/default/114917056690501796'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26940832/posts/default/114917056690501796'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelamediania.blogspot.com/2006/06/atria-si-sapias-ambitiosa-colas.html' title='Atria, si sapias, ambitiosa colas'/><author><name>Scripta Manent</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16352099601550556254</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26940832.post-114856897687358463</id><published>2006-05-25T16:51:00.000+02:00</published><updated>2006-05-25T16:56:16.876+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Cliente mañanero, causa de mi partida de la Urbe, salones más ambiciosos, si sabes, visita. No soy causídico, ni hábil para los amargos pleitos, sino un perezoso, un hombre mayor y un compañero de las Musas. El ocio y el sueño me benefician: los que me negó la gran Roma. Allí regreso, si incluso aquí se me hace madrugar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26940832-114856897687358463?l=cronicasdelamediania.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelamediania.blogspot.com/feeds/114856897687358463/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26940832&amp;postID=114856897687358463' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26940832/posts/default/114856897687358463'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26940832/posts/default/114856897687358463'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelamediania.blogspot.com/2006/05/cliente-maanero-causa-de-mi-partida-de.html' title=''/><author><name>Scripta Manent</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16352099601550556254</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26940832.post-114736513598411984</id><published>2006-05-11T18:03:00.000+02:00</published><updated>2006-05-11T18:51:08.446+02:00</updated><title type='text'>Historias layetanas</title><content type='html'>Don Pasquale entrecierra los ojos, aturdidos por el sol mediterráneo, y mira a través de los visillos. La plaza está animada: El pueblo, ajeno a sus inquietudes, transita o medra a la luz del mediodía. Don Pasquale tiene setenta años. Atrás queda el vigor y el arrojo de su juventud. Si antes el pueblo le seguía como a un oráculo era porque no se expresaba en su lenguaje llano y abrupto, sino en versos osados, deslumbrantes y homéricos; ahora sus labios sólo aciertan a proferir epitafios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Pasquale se siente amenazado incluso en su propio caserón. Por ello, apenas habla con nadie que no pertenezca a su guardia de korps. Incomprendido, calumniado a veces, comprueba que los vapores que quiso convertir en pétrea sempiterna realidad se han obstinado en negarse al tránsito y a la decantación, humean y a la postre son esparcidos por el viento y el tiempo. ¡Ah, cuando una palabra suya bastaba para acallar a un hombre, para exiliarlo, para aniquilarlo! Ahora todo son asechanzas, los pactos se rescinden, la palabra pierde su valor y los enemigos pululan, embozados, por los corredores palaciegos. ¡Caiga el cielo y se hunda el mundo! Él piensa resistir hasta el final, parapetándose si el fuego es intenso o cruzado y aprovechando los desmayos del enemigo para contraatacar y, ahora sí, acabar definitivamente con cuantos se han hecho sus adversarios. El poder no debe compartirse, nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Pasquale oye unos pasos que avanzan por el corredor y se alza para recibir al visitante. Resuenan en las gastadas baldosas de desdibujados arabescos unos pasos cautos pero firmes, conocedores del terreno que pisan. Los goznes del portalón chirrían al abrirse y aparece recortada en el dintel la silueta de Beppe Carota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--Pasquale, me has llamado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--Es la guerra, Beppe. Vete, llévate a los tuyos. Te doy hasta mediodía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sudor perla las frentes de las dos viejas cabezas. La muerte sobrevuela la estancia y cae el silencio sobre ambos; afuera, en la soleada plaza, se acalla el rumor de la turba que, impávida e ignava, no sabe que atiende el desencadenamiento de un nuevo fraticidio. De súbito, resuena un estallido amortiguado. Los sicarios han comenzado a ajustar sus cuentas en los arrabales. La plaza queda desierta. Don Pasquale se sienta de nuevo, entorna los ojos y la atisba entre los visillos, dando abiertamente la espalda a su interlocutor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Beppe Carota, la mano en la sobaquera, da media vuelta y se adentra en los corredores. Los ecos de sus pasos resuenan fatigados en el empedrado, menguan y se extinguen. Al cabo, se le ve cruzando la plaza acompañado de unos pocos secuaces. De golpe se detiene y vuelve su mirada al ventanal. Su mirada se cruza con la invisble mirada de Don Pasquale. Con gesto cansado, reanuda el paso y se pierde entre las callejas con su séquito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viento sibila tenue portando un hórrido sonido. Se afilan las dagas a orillas del Rubricatus.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26940832-114736513598411984?l=cronicasdelamediania.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelamediania.blogspot.com/feeds/114736513598411984/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26940832&amp;postID=114736513598411984' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26940832/posts/default/114736513598411984'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26940832/posts/default/114736513598411984'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelamediania.blogspot.com/2006/05/historias-layetanas.html' title='Historias layetanas'/><author><name>Scripta Manent</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16352099601550556254</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26940832.post-114650379928750424</id><published>2006-05-01T15:13:00.000+02:00</published><updated>2006-05-01T19:16:39.420+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Entre las muchas cosas que azoran al habitante de este país, una notable es la fealdad de sus vistas panorámicas, excepción hecha de aquéllas que únicamente enfoquen un paraje donde las agregaciones humanas estén ausentes. Dicho de otra manera, las ciudades, los pueblos y los lugares de más de quinientos habitantes, vistos desde lejos y en perspectiva, deprimen. Y no es a causa de la aridez del terreno donde se asientan ni de la morfología desagradable del país, bien al contario: Pese a lo montuoso de nuestras tierras, pese a que éstas ofrecen una multitud de perspectivas, pese a lo variado y ameno de la naturaleza allí donde se conserva, la habitación humana constituye casi invariablemente una afrenta a la mirada. Tendemos a pensar que así sucede doquiera, pero lo cierto es que, en el contexto europeo, las poblaciones patrias destacan por este infausto motivo. Súbase quien dude de mi aserto a cualquier otero y desde ahí contemple el lienzo que se le ofrece, juzgue desapasionadamente y convenga conmigo. Siempre hay quien, para negar el oprobio, aducirá tal o cual supuesta octava maravilla, generalmente vinculada a su tierra chica, y refutará los pareceres contrarios mediante argumentos que tarde o temprano le conducirán a alabar el pescaíto frito de tal o cual tasca de su pueblo. Estos mismos conciudadanos conforman la amplia minoría mayoritaria que rige realmente el país, y hay que decir que parecen francamente no inmutarse cuando se pone ante sus ojos la realidad que describimos. Así, uno se los encuentra sobre una colina, a la que habrán accedido invariablemente en coche, contemplando satisfechos la destrucción y calculando mentalmente --y a veces verbalizando-- el producto hipotético de tanta insania.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo mismo sucede con las vistas interiores. En algunas ciudades es casi imposible situarse en algún punto desde el que lo percibido por la retina no invite al desasosiego. ¿En qué lugar de Barcelona, por ejemplo, puede la vista relajarse e inspirar a la mente elevadas consideraciones? ¿En el cruce de la calle Aragón con la del insigne Balmes? ¿En la desquiciada perspectiva del Arco de Triunfo intersecado por el edificio de Gas Natural? ¿En el polígono irregular de la plaza de la Catedral? ¿O acaso en la opresiva Vía Layetana, vista desde la plaza del obispo Urquinaona, cuando los vapores mefíticos del tráfico permiten verla en toda su horripilancia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay algunos, pocos, miradores, repartidos desigualmente, que sí permiten disfrutar de una panorámica equiparable a la de otras ciudades europeas: El Campo del Moro desde la plaza de Oriente, en Madrid; el baldío castellano desde algún punto --no todos-- de las murallas de Ávila; algún escorzo de la catedral de Gerona desde la Dehesa; el casco antiguo de Albarracín visto a pie de muralla, y poca cosa más. En general la mirada abraza, junto a joyas arquitectónicas depositadas por nuestros ancestros, aberraciones innominadas imposibles de concebir en una sociedad que no se haya alienado de sí misma. Así sucede en emplazamientos que hubieran podido pasar a formar parte del amplio catálogo de las &lt;em&gt;vedute&lt;/em&gt; del viejo continente: ¿Qué le falta a la plaza del Pilar, en Zaragoza, para ser un lugar ameno? ¿Y al barrio de la Seo ilerdense, cuando es contemplado de allende el Segre? ¿Y al panorama que se abre desde los jardines episcopales de Pamplona? ¿Qué les falta? No les falta nada: Les sobra todo lo que se ha hecho en los últimos doscientos años para dar cabida, de mala manera, al incremento de población. Porque no se trata de que la vivienda humana sea desagradable a la vista, ni de que la arquitectura de antaño nos resulta más apreciable aunque sólo sea por el tiempo transcurrido. Lo primero lo desmienten los ensanches de tantas ciudades europeas (Hamburgo, Amsterdam, Montpellier, por ejemplo); lo segundo, la incómoda sensación que también provocan barrios antiguos, como La Ribera barcelonesa o el arrabal turolense. No falla la arquitectura: Es el urbanismo. Es la indecencia de tantos arquitectos y propietarios que han edificado de espaldas al contexto en que han elevado sus obras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Única excepción sean acaso algunas poblaciones del norte peninsular. La fachada cantábrica, tal vez por la pertinaz llovizna benéfica que la protege del asalto de las masas, presenta lugares habitados cuya contemplación aún invita a la fe en la estirpe ibera. Pueblos recogidos, como Ribadesella; ciudades desarrolladas en armonía con su entorno, como San Sebastián; perspectivas abiertas al mundo benévolamente, como la &lt;em&gt;corniche&lt;/em&gt; de La Coruña... Pero de las cordilleras cántabras hacia el sur, &lt;em&gt;Sturm und Drang &lt;/em&gt;al modo marbellí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que hace especialmente recomendable una visita a Roma no son ni los recorridos por los consabidos centros de solaz turístico, ni las visitas guiadas por las famosas ruinas imperiales, ni la inmersión en las áreas destinadas a la explotación de todos los iconos del falso tipismo. Allí, el visitante encontrará lo que espera encontrar en Roma, y esa Roma, empero, hace tiempo que dejó de existir o bien, incluso, no ha llegado a existir nunca. Como tantas otras ciudades víctimas de la marea turística, Roma se parece cada vez a las páginas costumbristas de las guías y los baedekers, y el viajero sensible puede llevarse una gran decepción cuando vea que los figurantes del Coliseo se disfrazan con toga romana pero la anudan al modo púnico. Aún no se ha llegado al extremo desfigurante de Venecia o a la inmovilidad acongojante de Brujas, porque la ciudad de Roma subsiste mientras las dos citadas agonizan. Pero la pestífera mixtificación avanza de año en año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El español que visita Roma debe dejarse de museos vaticanos y de recorridos por el foro, salvo que tenga un genuino interés por un artista determinado o amplios conocimientos de arqueología y de historia antigua. El español que visita Roma debe aprovechar para disfrutar de las vistas que ofrece la ciudad, al igual que el español que se desplaza a Venecia puede olvidarse de visitar la plaza de San Marcos y de dejarse estafar en un café de sus soportales y, en cambio, debe visitar la Giudecca para desde allí contemplar el fascinante espectáculo de la misma plaza y de los mismos soportales, irreales entre la neblina de la laguna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las vistas que ofrece Roma son innumerables, y todas merecen la pena. Yo recomendaría subir primero a algunas de las colinas clásicas y después iría a otras de más reciente anexión pero vinculadas también a los momentos gloriosos de la Urbe. Subiría primero al Aventino y recorrería las distintas basílicas que ornan sus laderas, y que ofrecen impagables perspectivas del Tíber a su paso por la prisión de Regina Coeli, justo donde el río realiza un atrevido giro y toma la recta que le conducirá al castillo del Santo Ángel. Desde la cumbre del &lt;em&gt;mons Aventinus&lt;/em&gt;, a través del orificio de la cerradura de la Villa Malta, obtendrá una de las estampas más famosas de la cúpula de San Pedro, diminuta e imponente al mismo tiempo, como un diorama. Del Aventino me encaminaría al Celio, uno de los alcores de menor fama y mayor belleza de la ciudad. &lt;em&gt;Vagumque maior Celius et minor fatigant&lt;/em&gt;, decía el bilbilitano Marcial, refiriéndose a las pendientes de esta colina con dos cabezas (Celio mayor y Celio menor) donde residían los extranjeros (&lt;em&gt;castra peregrina&lt;/em&gt;) a quienes se prohibía edificar en el recinto de la ciudad. De ahí que el monte Celio siga siendo hoy uno de los menos densos de la antigua Roma. En la cumbre del Celio mayor hay unos jardines poco cuidados que circundan la sede del Instituto Italiano de Geografía e Historia. Desde un belvedere situado en una esquina del mismo se tiene la mejor visión posible de las termas de Caracalla: Resulta mucho más provechoso observarlas desde aquí, majestuosas y relucientes al sol romano, entrevistas a través de los altivos pinos laciales, que a pie de ruina. Del Celio pasaría al Palatino, auténtico origen de los orígenes de la ciudad, donde Rómulo trazó el surco que marcó los primeros límites de la civilización de la que somos modestos herederos. Allí se encontraba el poblado primigenio, enfrentado ladera con ladera con el del Quirinal. Desde el Palatino, entre los restos ciclópeos de los palacios imperiales, veremos, a lo lejos, todo el centro de Roma, y a nuestros pies los foros imperiales con turistas hormigueando entre cascotes anónimos. ¡Qué mayor comprensión tendremos nosotros de la magnitud de la empresa de nuestros ancestros contemplándola desde esta atalaya augustea! Esto nos dará fuerzas para dirigirnos al otro asentamiento prerromano de la Urbe, que se hallaba sobre el monte Quirinal y donde actualmente se levanta el magnífico palacio homónimo, sede de la presidencia de la república y antigua residencia pontificia. Ante la fachada renacentista de ese palacio y de la del antiguo ministerio de las colonias se abre un espacio de aire que permite la contemplación del armónico conjunto arquitectónico: es decir, hay una plaza en sentido estricto. Si nos situamos junto a los colosales Dioscuros que se alzan en el medio podremos sentir el latido bullicioso de toda la ciudad y, al mismo tiempo, sentirnos resguardados de sus excesos. ¿Qué nos falta? Es indispensable, naturalmente, ascender al Capitolio, encararse a la estatua ecuestre de Marco Aurelio y dejar vagar la mente entre los palacios miguelangescos. Provistos de la necesaria energía estética, podemos entonces asomarnos a la más famosa de las vistas de los foros imperiales, encajados entre el Palatino, el Quirinal y el Viminal. Veremos en primer plano los arcos, las basílicas, los templos y, al fondo, la famosa Suburra (la &lt;em&gt;clamosa Subura&lt;/em&gt;, decía Marcial), el barrio más popular y renombrado de la antigua Roma. No pudiendo describir con palabras lo que abarca la vista, sugiero simplemente su constatación presencial. Sirva simplemente de esbozo la sensación que provoca saber que en las cumbres del Palatino y del Quirinal hubo, en tiempos remotos, dos pueblos que vivieron largo tiempo enfrentados hasta que decidieron unir sus fuerzas y conformar una única ciudad: Roma. La distancia que media entre ambos hoy nos parece ínfima pero nada es más relativo que el espacio, salvo el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sólo las colinas clásicas (&lt;em&gt;i sette colli&lt;/em&gt;) ofrecen solaz a la vista. Hay otros promontorios que alimentan tanto como los del elenco clásico el espíritu del paseante, y que están dentro del perímetro de la Roma clásica. Descataremos sólo dos: el Pincio y la plaza de Trinità dei Monti. El Pincio se encuentra en los jardines de Villa Borghese y tiene un famoso mirador sobre la plaza del Popolo y la Roma renacentista. Es todavía un lugar de esparcimiento de los romanos, que aprecian la inmejorable orientación, abierta al Sur y al sol, las techumbres cuajadas de cúpulas bruñidas, centelleantes campanarios y abigarradas buhardillas, todo ello con el telón de fondo del Janícolo y presidido por el indescifrable obelisco de la plaza que invita a elevar la vista hacia el infinito del cielo. La iglesia de la Trinità dei Monti, por su parte, se encuentra en la parte superior de las escalinatas de la plaza de España, e induce a nuestra mirada a penetrar oblicuamente en la señorial vía Condotti y a sobrevolar los tejados nemorosos de la Roma cardenalicia, aristocrática y cosmopolita de los tiempos de los Estados Pontificios, mientras sentimos el aire perfumado por las azaleas que aderezan los peldaños de Francesco de Sanctis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Roma, como Constaninopla, como se aprecia mejor es vista de lejos, y para eso hay que abandonar el inmenso centro histórico y lograr la suficiente perspectiva como para que nuestra mirada abarque de una vez todo el conjunto. Propongo tres ascensiones, a sabiendas de que dejo de recomendar otras muchas. La primera es la del Janícolo o Gianicolo. Ahí hay que subir en un atardecer de primavera, para embriagarnos con los efluvios del jardín botánico y, sentados junto al pedestal de la estatua de Garibaldi, dejar vagar la mirada por el cielo romano. El aire fresco &lt;em&gt;--el ponentino&lt;/em&gt;-- que asciende por el Tíber desde el mar, nos refrescará después de la ascensión, y las bandadas de estorninos, compactas y zigzagueantes por encima del piélago de cúpulas rojizas, doradas o albas, hipnotizarán nuestra mirada cautiva. Desde esta altura Roma se aparece como una ciudad inmersa en la foresta, salvaje como una ruina azteca recubierta de excrecencias selváticas. Desde aquí comprenderemos cabalmente que la Urbe mantiene una lucha constante con la maleza que amenaza con cubrirla, lucha de la que tanto la naturaleza como la civilización salen reforzadas. Si queremos ganar aún más perspectiva, debemos desplazarnos hasta la Pineta Sacchetti, un bosque en medio de la ciudad, tan extraordinario como una ciudad en medio de un bosque, como una Manaus invertida. Si vamos de madrugada podremos ver escurrirse entre los densos pinares y encinares algún zorro o algún tejón. Si vamos al atardecer, oiremos piar y gorjear las aves de este retazo edénico. Una masa boscosa impenetrable se abre ante nosotros: El Valle del Infierno, agreste y virgen, entre dos de los barrios más densamente poblados de la Urbe. Aquí venían los romanos de la antigüedad a disfrutar de las Saturnalia, y aquí siguen viniendo hoy en día para ver su ciudad enmarcada en un óvalo verde, púrpura y añil. El recorrido finaliza en el Monte Mario, &lt;em&gt;locus amoenus&lt;/em&gt; par excellence de la Roma clásica, donde Marcial levantó su &lt;em&gt;rus minimum&lt;/em&gt; o pequeña hacienda campestre con la que redondeaba sus ingresos como poeta. La Urbe se ofrece ahora en su marco más amplio, la campiña lacial, y las estribaciones de los Apeninos nos recuerdan los límites geográficos del primitivo poder de Roma. Los montes albanos al fondo, enemigos antiguos de la ciudad y luego su balneario, las cumbres nevadas que nos devuelven la luz solar con un centelleo y el Tíber que discurre sin canalizar, entre una fronda espesa ribereña, nos harán sentir definitivamente romanos de los de antes, de los de ahora, y de los de siempre. Esculpido en piedra en una estela junto a nosotros, podremos leer este fragmento de uno de los epigramas del famoso español que nos antecedió:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;Hinc septem dominos uidere montis&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;et totam licet aestimare Romam,&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;Albanos quoque Tusculosque colles&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;et quodcumque iacet sub urbe frigus,&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;Fidenas ueteres breuesque Rubras&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;et quod uirgineo cruore gaudet&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;Annae pomiferum nemus Perennae.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;"Desde aquí se pueden ver las siete señoras&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;colinas y apreciar toda la extensión de Roma,&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;e incluso los montes de Alba y de Túsculo&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;y todo el frescor que se extiende a las afueras de la ciudad,&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;la antigua Fidenas y la pequeña Rubra&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;y el fructífero bosque sagrado de Anna Perenna."&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Y tras haber meditado un poco, podremos volver a casa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26940832-114650379928750424?l=cronicasdelamediania.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelamediania.blogspot.com/feeds/114650379928750424/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26940832&amp;postID=114650379928750424' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26940832/posts/default/114650379928750424'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26940832/posts/default/114650379928750424'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelamediania.blogspot.com/2006/05/entre-las-muchas-cosas-que-azoran-al.html' title=''/><author><name>Scripta Manent</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16352099601550556254</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26940832.post-114597471096487659</id><published>2006-04-25T16:10:00.000+02:00</published><updated>2006-04-25T16:18:30.966+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Nada intentado Selio, nada deja de probar cada vez que se ve cenando en casa. Corre a la puerta del Ángel y a ti, Marcial, y a tu crasa cartera alaba, de forma persistente. Si nada consigue en el portal angélico, corre a Canaletas, por si tropieza con los hijos de Gil de Biedma, o de Manolo Vázquez. También allí fallido, frecuenta la iglesia de la Merced y se sienta, tristísima mártir, en tus bancos. De ahí va a la puerta del Ayuntamiento. Después, a la de funcionarios de la Generalidad. Y no desprecia ni el mesón del Extremeño, ni el valle de oro, ni las tinieblas de Escudellers ni las cucarachas del Mistral. Y ahí se lava las manos una y otra vez, pero a todo cuanto hace resultan reticentes los dioses. Impoluto vuelve a las persianas caídas de puerta del Ángel, por si allí encontrara a un amigo retrasado. Por ti, por tus herederos, Mercurio alado, a cenar a Selio te ruego, mensajero, invita.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26940832-114597471096487659?l=cronicasdelamediania.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelamediania.blogspot.com/feeds/114597471096487659/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26940832&amp;postID=114597471096487659' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26940832/posts/default/114597471096487659'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26940832/posts/default/114597471096487659'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelamediania.blogspot.com/2006/04/nada-intentado-selio-nada-deja-de.html' title=''/><author><name>Scripta Manent</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16352099601550556254</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26940832.post-114597361043682204</id><published>2006-04-25T15:44:00.000+02:00</published><updated>2006-04-25T16:00:10.470+02:00</updated><title type='text'>Exordio</title><content type='html'>ANTELACIÓ DE L’ADVOCAT MARCIAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Flaccus Valerius&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diuen que hi ha un advocat que censura els meus poemes. Qui sigui,&lt;br /&gt;no ho sé. Com arribi a saber-ho, pobre de tu, advocat!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marcial, Llibre V, XXXIII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marcial Llopis de Bílbilis&lt;br /&gt;plaça Cabrinetti 15&lt;br /&gt;Puigcerdà&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casa Muntades&lt;br /&gt;Senyor Joaquim Muntades, director&lt;br /&gt;carrer Ample 8&lt;br /&gt;Barcelona&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                  Puigcerdà, 9 de gener de 1949&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Distingit senyor&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;És difícil d’explicar els motius que em mouen a adreçar-me a vostè després d’haver desaparegut del meu despatx tan inopinadament. Si la meva absència li ha causat perjudicis en els negocis que m’havíeu encarregat, li demano comprensió i li ofereixo les meves disculpes més sinceres. Cregui’m: no ha estat per pròpia voluntad que he deixat d’atendre els seus afers, sinò per un cas inoït que trobarà convenientment pormenoritzat als plecs que acompanyen a la present.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Li prego que faci a mans del senyor degà de l’Il·lustre Col·legi d’Advocats de Barcelona els susdits plecs per a que proveeixi a donar-los la màxima difusió entre els col·legiats. Es preguntarà per quin motiu no m’hi adreço personalment: com veureu, la meva situació, ara tranquila, es podria complicar sobremanera si intervinguessin les Autoritats. Si aquesta lletra arribés a mans de l’actual degà, no em preocuparia ni massa ni massa poc. Però si el destinatari fos el degà de fa cinquanta anys i escaig, aleshores podria tenir la temptació de traslladar la informació a d’altres instàncies per a fer-ne les averiguacions oportunes, i això, com ben comprendrà quan hagi llegit els fulls adjunts, és el que menys em convé ara per ara. I perquè, es preguntarà també, legítimament, vull donar a conèixer el meu cas a d’altres advocats, que prou maldecaps tenen amb llurs pròpies cuites?  N’hi ha que estan encara esperant que els torni una trucada, i n’hi haurà d’altres que hauran fet les cabòries més inexactes sobre la meva probitat o estat de salut mental. Ni una cosa ni l’altre s’adeqüen a la realitat, i no voldria que la meva memòria futura (aviat entendrà l’aparent paradoxa) quedés tacada per sempre més.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ben cordialment,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Signat: Marcial Llopis de Bílbilis&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casa Muntades&lt;br /&gt;Senyor Joaquim Muntades, director&lt;br /&gt;carrer Ample 8&lt;br /&gt;Barcelona&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Il·lustre Col·legi d’Advocats de Barcelona&lt;br /&gt;Deganat&lt;br /&gt;c/ Mallorca 287&lt;br /&gt;Barcelona&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Il·lustre senyor,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fa tres dies es va rebre a les nostre oficines el plec que li adjunto, suposadament escrit pel señor Llopis de Bílbilis, membre de la seva corporació i que fou advocat nostre fins fa cinc anys.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Com vostè mateix podrà veure, el contingut del plec és completament inversemblant. Tanmateix, no puc deixar de fer-li esment de dues circumstàncies que crec que poden ajudar-li a formar-se la seva pròpia opinió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;D’una banda, el senyor Llopis va desaparèixer de la nit al dia, efectivament, fa uns cinc anys. La seva secretària ens va fer saber que el dilluns no es va presentar a treballar ni va respondre a cap trucada, de tal manera que aquella mateixa tarda va donar part a la policia de l’estranya desaparició sense que, almenys al nostre coneixement, fins ara no se n’hagi trobat cap traça.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;D’altra banda, la carta que li adjunto sembla escrita de propi puny pel senyor Llopis, fins a on abasta la mirada inexperta en cal·ligrafia de qui subscriu. Comparant el text que li remeto amb els que conservo del senyor Llopis, s’hi observa una extraordinària identitat.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalment, el sobre—que va arribar amb el correu normal, que ens entrega en mà el carter a la nostra botiga—i els plecs que s’hi contenen són de paper de bona qualitat de la firma francesa Moulinard et fils que fa més de trenta anys que no es fabrica, segons m’ha indicat el senyor Parera, de la papereria homònima al carrer Ample número 14. El sobre en qüestió és franquejat amb dos segells de l’any 1948 als quals es pot llegir la llegenda Pro Tuberculosos, de valor facial 10 cèntims i 25 cèntims respectivament. El matasegells està datat el 10 de gener de 1949, a Puigcerdà.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resto a la seva disposició per a qualsevol aclariment&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Signat: Joaquim Montades&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quedi clar, des d’ara mateix, que si no hagués estat per un cúmul de casualitats, o més ben dit, de fatalitats, jo mai no hauria pujat a aquell tren. De fet, sempre havia tingut un refús instintiu envers el transport públic: en tota la meva vida adulta, des que vaig obtenir el permís de conduir, només me n’havia servit a l’estranger i sempre amb escàs delit. Emperò, m’havia compromès amb el meu amic i soci de anar-lo a trobar a la torreta que s’havia fet construir a la Cerdanya. Qui m’havia de dir que aquell mateix matí el meu cotxe refusaria de posar-se en marxa? El fet és que ho va fer, em deixà tirat dins el garatge mateix, després de recórrer gairebé no un parell de metres i abans d’arribar a la porta d’eixida. Vaig constatar que de cap manera el meu limitat coneixement de la mecànica em permetria de resoldre per mi mateix l’avaria, i vaig decidir de trucar el meu amic amb la desolació que és d’imaginar: D’una banda, perquè suposava que ell ho tindria tot preparat per a rebre’m i que hauria organitzat, sens dubte, una de bona; d’altra, perquè se’m sostreia el plaer de fer uns quilòmetres que em venia de gust de recórrer, ni que fos perquè no sovintejaven les ocasiones de posar a prova ni de lluir l’artefacte coreà que havia adquirit. El meu amic, en sentir la meva desgràcia, tractà de consolar-me no sense deixar palesa, obliquament, la seva opinió de la ciència automobilística asiàtica. Després d’uns instants de meditació, afegí:&lt;br /&gt;--Escolta, Manel, crec que hi ha un tren que va de Barcelona a Puigcerdà. Jo et podria anar a recollir a l’estació i aniríem ensems al poble.&lt;br /&gt;--Home, no vull que et prenguis la molèstia. A més, vés a saber a quina hora surt aquest tren, i d’on s’agafa.&lt;br /&gt;Però tantes eren les ganes que el meu soci tenia que passés amb ell el cap de setmana—crec que no suportava sa mestressa—que em digué:&lt;br /&gt;--No t’amoïnis. Ara truco a l’Ajuntament i me n’assabento.&lt;br /&gt;Als pocs minuts ja m’estava trucant, tot donant-me instruccions precises: Havia d’ésser a l’estació de plaça de Catalunya en menys d’una hora, i allà prendre un tren amb destinació La Tor de Querol. Puigcerdà era la darrera estació a sòl espanyol. Si tenia dubtes, havia de preguntar al revisor. El trajecte, increïblement, es perllongava per més tres hores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abatut, em vaig adreçar cap a la plaça de Catalunya, vaig trobar unes boques subterrànies per on entrava i sortia una autèntica gernació, vaig descendre les escales i em vaig trobar tot davant d’unes màquines gegantines que expedien bitllets. En vaig adquirir un i, quan el vaig tenir a la mà, em vaig adonar que només era vàlid per a anar en metro. Com que em trobava envoltat de pidolaires, li vaig donar a un d’ells el bitllet i vaig cercar de trobar qualque funcionari que em guiés per entre aquell cafarnaüm. Res de res. El temps passava i cada cop veia més a prop la possibilitat de perdre el tren i restar, per segon cop el mateix dia, ridiculitzat als ulls del meu amic i soci. El pidolaire, que mirat de prop resultà ser una toxicòmana, se m’adreçà i em demanà si em podia ajudar mentre parava la mà xacrosa. Mancat de millor ajut, li vaig preguntar per l’estació de ferrocarril i, com a resposta, un dels seus dits, prim i nafrat, assenyalà un túnel pel qual s’endinsaven compactes masses humanes. Em vaig dur la mà a la butxaca i a l’atzar li vaig donar el que hi vaig trobar. Hi vaig perdre deu euros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estalviaré el lector els feixucs tràmits d’adquisició i validació del bitllet, i les dificultats que té el viatger no avesat per a entendre el funcionament de les relacions ferroviàries. El cas és que, amb encara cinc minuts d’antelació, em trobava a l’andana de l’estació, davant d’un rètol lumínic que anunciava el meu comboi. Em vaig posar a guaitar les tenebres des d’on esperava veure’n els fanals, encuriosit i alhora temorós, puix que ignorava completament quina mena de vagons feien servir els ferrocarrils patris. Em trobava rodejat per un exèrcit de joves motxillaires, d’àvies endolades, d’estudiants abstrets en llurs reproductors de só, d’operàries del sector de la neteja i d’oficinistes suats. Tot d’una es produí un sobtat moviment de tots els presents al marxapeu de l’estació, com si una descarrega elèctrica hagués transformat els impassibles viatgers en un cos de ball troglodític o en peons d’una incomprensible tàctica napoleònica. Tothom feia gestos, tothom s’atansava a la via o reculava per tornar-s’hi a atansar uns metres més enllà o més ençà, esquivant la resta d’aspirants a viatgers que igualment assajaven contorsions i ziga-zagues amb la mateixa obscura finalitat. Vaig veure aleshores que el tren s’apropava just per la banda oposada a la qual jo l’esperava i que aquells moviments compulsius, aquella agitació d’eixam, es devia a la notòria diferència entre la capacitat d’absorció del comboi i el nombre de passatgers que aspiraven a encabir-s’hi. Naturalment, com el jugador maldestre que no sap anticipar-se a l’acció coordinada de l’equip contrari, vaig quedar en un complert fora de joc, ço és palplantat entre dos vagons, allunyat de manera equitativa de les portes més properes, que apenes veia darrera una muralla infranquejable de motxillasses, sarrons, bosses i sacs.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Com que vaig ser més o menys l’últim viatger a pujar al tren em pertocà d’emmotllar-me entre la porta automàtica i un reguitzell de nuques, orelles, espinades i nassos que, de tan acostats com eren, podia examinar amb el mateix detall que si els observés amb microscopi. Veia així pèls que sobreeixien torçuts de les fosses auditives i podia àdhuc distingir-hi els grums de cerumen adherits; veia també pellofetes de caspa engorgades als colls de les camises o sospeses miraculosament de les febles emanacions piloses del clatell; i veia els porus nasals, un a un, dilatats per causa de la calor i la humitat despresa per tanta humanitat. Aital estudi biològic tingué un brusc final quan de cop el tren frenà la seva marxa, s’obriren de bat a bat les portes i vaig ser empès per la força d’uns nous assaltants, és a dir, els passatgers que pujaven a l’estació d’Arc de Triomf. La corrent humana em dugué sense que jo hi tingués cap part vers zones més recòndites del vagó, entre els seients atestats, jovent assegut per terra, un ca escassament adomesticat i grunyent i embalums inidentificables, fins que l’onada em va deixar varat ben al fons del vagó. D’allí estant vaig veure un seient estranyament lliure. Es trobava en un grup de quatre seients, encarats per parelles, els quals estaven ocupats per tres vellets secanyosos com carquinyolis que semblaven concentrar totes llurs forces en servar els ulls oberts, la boca closa i les funcions vitals activades. Atesa la meva posició insostenible, mig dempeus, olorant la ferum que desprenien l’animal i la jovenalla, desconcertat pel caire ramader del trasllat cap a la vall ceretana, amb por de partir un desmai d’un moment a l’altre, vaig deixar de banda altres consideracions i fent un darrer esforç vaig surmontar un jove llardós que glopejava qui sap quin líquid i em vaig deixar caure sobre el seient, vaig mirar els meus nous companys de viatge a títol de salutació i tot seguit una sopor intensa, letàrgica, em féu acalar el cap fins que topà amb la finestreta. Em vaig quedar ensopit i sobressegut com un boxejador estamordit.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quan vaig reprendre els sentits, el vagó s’havia oxigenat una mica. Per la finestra, amb els ulls encara mig entelats, podia veure un herbei que recobria uns turonells suaus a on pasturaven unes vaques més aviat estrafolàries. Que no estiguéssim ja arribant? Rodejant-me, es trobaven encara els tres vellets, per bé que en mirant-los de nou no em semblaren pas tan vells: les faccions relaxades, la mica de color que tintava els cabells blancs, fins i tot la vivor als ulls corresponien a persones certament grans, mes no pas a tres matussalems com m’havia semblat a primera vista. Vaig demanar on érem, que ja es veien vaques. S’accionà en tots tres com una molla i una rialla sarcàstica, fluixeta però sarcàstica, en sortí a l’uníson.&lt;br /&gt;--Quines vaques diu, senyor? La vaca roja?&lt;br /&gt;I tornaren a riure per sota el nas. Jo estava una mica astorat.&lt;br /&gt;--No són vaques, senyor—digué el vell que s’asseia per davant meu—són més aviat bous, els famosos bous del Vallès. Aquest poble que passem ara és La Garriga, m’entén?&lt;br /&gt;--Sí, sí que l’entenc.&lt;br /&gt;A La Garriga, hi havia estat abans, un cop o dos. Des de la carretera, em vaig dir a mi mateix, el poble semblava força més gran i modern. Del tren estant, en canvi, es veia antic i petit. Àdhuc la gent semblava antiga. Els cotxes, per exemple, que tanta cilindrada solen tenir a les poblacions de les rodalies de Barcelona, eren models antics—alguns “sis-cents”, molts “pandas”—tot i que molt ben conservats, lluents. «Què estrany», pensava, «anant per la carretera es veuen un munt de polígons i d’urbanitzacions; des d’ací en canvi a penes es veuen unes quantes torretes escampades pels vessants i unes fabriquetes irrisòries».&lt;br /&gt;--I la nacional?—vaig demanar els vellets—Per on passa?&lt;br /&gt;--Que no la veieu? Mireu-la, allà, pel mig del poble, m’entén?—respongué novament el mateix vell, guaitant-me com si jo tingués alguna deficiència.&lt;br /&gt;Vaig veure efectivament la nacional: una carretereta de dos carrils, un per cada sentit de la marxa, esquifida, comarcal, que després de fer uns revolts resseguint el relleu del terreny travessava el poble pel bell mig. Jo recordava una autovia, i em vaig sorprendre força.&lt;br /&gt;--Creia que era una autovia, almenys així la recordava.&lt;br /&gt;--Ho deu haver llegit, això—digué un altre vellet, el que s’asseia al meu costat. Diuen que abans de les olimpíades l’hauran començat, però vagi vostè a saber, ja sap com va, tot s’endarrereix i es retarda en aquest país…&lt;br /&gt;--Les olimpíades!—vaig quasi xisclar; i com que els vells em miraren com qui observa un marsupial, no hi vaig afegir res més. Em vaig dir: “Que no es tracti de quelcom local, les olimpíades de la plana de Vic o el que sigui”. Vaig mirar al meu voltant, cercant de distreure’m de tanta confusió i em vaig quedar glaçat: el vagó era el mateix que havia agafat, d’això no hi havia dubte, però la gent, els anuncis que hi havia penjats, inclús el mapa ferroviari que lluïa enganxat a la paret, semblaven trets dels temps de la meva pròpia jovenesa. Em sentia malament, marejat. Traient forces de flaquesa em vaig aixecar del seient. Al fons del vagó es trobava l’excusat, i m’hi vaig adreçar. Tot passant m’anava guaitant la gent, i imagino que els meus ulls desorbitats devien d’atreure la curiositat dels viatgers, els quals em tornaven esguards torts i malfiats. Vaig sentir un nen que murmurava a sa mare: “Mira mamá, un guiri”. Apunt de caure rodó, vaig assolir la porta del retret. Un passatger assegut a un seient pròxim llegia el diari. “Adolfo Suárez anuncia su intención de retirarse de la vida política”, resava el titular al·lucinant. Vaig entrar al bany i vaig tancar la porta amb pestell, quasi desmaiat.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se quanta estona m’hi vaig quedar arrecerat. Recordo haver-m’hi remullat el cap sota l’aixeta diverses vegades, mirant compulsivament el meu rostre a l’espill cada cop que ressorgia del doll. Hi veia les gotes relliscant-me per sobre el meu rostre acostumat, mullant-me el coll de la camisa que duia des del matí. Jo no havia canviat, doncs. Eren ells, la resta, tot.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uns forts cops em tragueren del meu embadaliment. Una veu aspra i autoritària es deixava sentir a través del pany de la porta: “Le ordeno que abra”, s’oïa. Amb mà tremolosa vaig treure el pestell i tantost s’obrí la porta per fer aparèixer sota el llindar la figura d’un revisor vestit a la faisó dels anys seixanta. “¿Qué hace usted aquí encerrado?”, digué tot escrutant-me de cap a peus. “¡Billete, billete!”, em comminà. Vaig veure que la meva circumstància havia despertat la curiositat d’altres viatgers, que tractaven sense gaire dissimulació de ficar el cap per entre la còrpora uniformada del funcionari. Després de recercar a les meves butxaques vaig poder oferir-li el que havia adquirit a l’estació feia poques hores; se’l va mirar com qui es mira un fruit estrany i inconcebible portat de l’altra banda del món; el va mostrar breument als curiosos. Aquests feren gestos d’assentiment amb el cap, talment com membres d’un jurat que comprenguessin finalment la protervia del reu en ser-los exhibida per part del fiscal la prova definitiva, concloent i irrefutable. El revisor, confortat per la unanimitat obtinguda, brandí per sobre el seu cap el bitllet que jo li havia ofert i sentencià: “Esta broma, caballero, le costará cara. Haga el favor de acompañarme”, i mentre això deia m’agafava pel braç i em tirava cap enfora del meu recer. De forma instintiva, me’n vaig desprendre, li vaig donar la portetxa per la cara, la vaig tancar amb pestell i vaig fer tota la força de què era capaç, tot donant-me impuls amb els peus fixats a l’inodor. De primeres se sentien els crits i les amenaces, així com els repics furiosos de l’altra banda. Al cap d’una estona tot havia passat; com era, terriblement, de preveure.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quan vaig tornar a sortir de l’excusat, passada un bona estona, el vagó es trobava força més buit. Ja no hi havia gent dempeus i es podien veure seients lliures. Els meus tres acompanyants, però, continuaven asseguts a llurs llocs, tot i que adés de cap manera es podia parlar ja de vellets. Malgrat reconèixer-ne les fesomies, s’havien decididament rejovenit en l’aspecte i en la vigor. Frisaven ara els quaranta anys. Em vaig atansar al meu seient, que havia deixat d’ésser una superfície dura i grisa i s’havia transformat en un butacot folrat d’un teixit grosser i bast de color marró a on apareixien entrecreuades unes faixes vermelles amb unes rodes alígeres dibuixades amb fil daurat. Sense asseure’m encara, vaig mirar per la finestreta devers l’exterior, a on començava d’enfosquir-se el cel. M’aparegué a la vista el llit de pedres fines d’un riu ample i escorredís que, fent una elegant corba, resseguia el contorn difícil i aspre d’uns tossals immensos, recoberts d’una boscúria de castanyers, àlbers i, més amunt, pins i faigs. Al fons es veien uns llums pampallugadissos, com de cuques de Sant Joan.&lt;br /&gt;--Que em podrien dir a on som, senyors?&lt;br /&gt;--Mireu, allò que s’albira al fons és Ribes. N’hem passat les Aigües fa un moment—em digué l’home assegut al costat del meu lloc buit.&lt;br /&gt;--Escolteu—em digué l’altre, el que s’hi trobava davant—Aquest farcell és vostre?--, i indicà amb el cap la bossa de Coronel Tapioca que jo havia deixat al portabagatge. Com que vaig assentir, va mirar els seus companys i digué: “Em sembla que s’ha deixat un despertador encès, que no para de sonar. D’una forma ben estranya, per cert, com si no acabés d’arrencar, m’entén?”&lt;br /&gt;Vaig prendre la bossa i vaig furgar a l’interior fins a sentir el contacte fred i metàl·lic del mòbil. Sense treure’l, vaig adonar-me que s’havia descarregat. Vaig desar la bossa al seu lloc i em vaig asseure. Els tres homes em miraven encuriosits.&lt;br /&gt;--Disculpeu—digué d’improvís el que s’asseia en diagonal a mi, i que fins a aquell moment, en cap de les seves edats, no havia obert boca. “Que aneu fins a Puigcerdà, vós?”.&lt;br /&gt;--Doncs sí, efectivament—vaig respondre.&lt;br /&gt;--Ja falta poc, una horeta més o menys. Avui anem bé.&lt;br /&gt;Arribàvem a l’estació de Ribes de Fresser al cap de pocs minuts. Les primeres cases del poble eren allunyades, al fons de la vall. Algunes colles de gent menuda i obscura, atrafegada en insondables quefers corria amunt i avall de l’andana. Se sentien veus que oferien vi, llimonada, coques, pa amb oli…Els ferroviaris martellejaven les rodes una per una entre núvols caliginosos que sorgien dessota el tren. Se sentiren uns crits i uns ordres, un xiulet prim i agut que fou contestat per un xiuletàs profund, de baix buf. La gentada desaparegué com per eixarm i el comboi reprengué la marxa, girà en direcció oposada al poble i s’endinsà novament a la foresta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tren rebufava com si li manquessin les forces per a continuar bellugant-se. Prenia les corbes lentament, grinyolant i traquetejant, amb escarafalls d’agonitzant. El passatge s’ho prenia amb calma absoluta: Un jove barbut fumava en pipa, aïllat de tot, sorneguejant talvolta per a buidar-la de l’excesiva cendra; un mossèn vestit de clergyman llegia un breviari i de tant en tant dirigia el seu esguard levític vers el capvespre llunyà; dues dones carregades d’andròmines semblaven tornar de qualque mercat; al fons de tot, un escamot de quintos jugava quedament a cartes en mig d’un tel de fum que en difuminava lleugerament les figures. Amb un esforç que semblà suprem, el tren enfilà una estació llòbrega, féu un estremiment llarg i malsà, i es deturà finalment a pocs metres d’un fanal roig. Jo m’havia estat capficat una bona estona, des que sortírem de Ribes. Mica a mica havia reprès una certa consciència de mi mateix i alhora una voluntad de resipiscència. Havia anat probant diversos expedients per a retornar a la meva època, com ara pessigar-me amb força o rememorar el moment en el qual havia pujat a aquell fatídic tren. Tot debades. Una veu interrompé les meves cabòries.&lt;br /&gt;--Ara bé el millor—em digué l’home assegut al meu costat.&lt;br /&gt;--Com dieu?&lt;br /&gt;--Vol dir que ara bé el túnel helicoidal—aclarí el qui tenia davant. “M’entèn?”, afegí en veure el meu astorament.&lt;br /&gt;--No gaire, la veritat.&lt;br /&gt;--Ara bé el moment més interessant d’aquest trajecte. Si no coneixeu la contrada—vaig fer que no amb la testa—no sabreu aleshores que estem al límit del Ripollès i la Cerdanya. Damunt nostre queda la collada de Tosses, per on fins la construcció del ferrocarril era obligat de passar per tal d’anar d’una comarca a l’altra. És un camí terrible, especialment els dies de neu o ventada. Una pujada com n’hi ha poques. La vall del Fresser es troba molt per sota de la vall de Cerdanya, i el desnivell fóra massa fort per al tren, si l’hagués hagut de fer en drecera. Per això s’obrí una galeria per dins la muntanya que es cargola sobre si mateixa. Una galeria llarga, però per la qual pràcticament no s’avança: més aviat es puja o es baixa. N’hi ha pocs com aquest al món, de túnels. M’entèn?&lt;br /&gt;La meva resposta quedà ofegada pel brogit del tren. El semàfor havia passat del roig al verd i en un batre d’ulls se’ns engolí l’obra d’enginyeria que tanta admiració causava en els meus companys de viatge. La il·luminació interior primer s’esmorteí i després es fongué completament. Per la finestreta només es podia intuir la massa granítica que ens envoltava quan del punt de contacte del tròlei amb la catenària queien unes guspires blavoses, que impregnaven l’aire d’olor a metall socarrimat. Fora d’aquest centelleig, l’obscuritat era total, de gola de llop.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qui tingui la facultat per a recordar els malsons, tindrà ben present sens dubte que aquests es caracteritzen per incorporar sempre un element inversemblant, absurd, tal vegada inefable però que ens permet de distingir l’estat de vigília del d’endormiscament. En cas de dubte, sovint, percebem que certs fets o accions o mots no tenen cabuda dins el món real, i aleshores, tranquilitzats, ens retem de nou a la son que breument havíem mig abandonat. Ara bé: A mi em succeia tot el contrari. Les meves sensacions es corresponien fil per randa amb les d’un estat—no sé ben be com dir-ho—real, normal. Oïa, veia, olorava, tocava com sempre, i la meva saliva, tot i que se’m enargussava a la gola, tenia el sabor agre habitual. Res no indicava que la situació estigués mancada de realitat.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quan el tren guanyà l’altra banda del túnel, el cel s’era notablement enfosquit. Només una gran pinzellada rogent s’estenia a ponent, de gran intensitat a l’ocàs i esblaimada a les costes rocalloses de les muntanyes. Sota aquest llum equívoc els meus companys de viatge mostraven l’esponera dels vint-i-escaig anys. Semblaven, i potser eren—no ho sabria pas dir ni tan sols ara—, joves puigcerdanesos o lliviencs que haguessin anat a la capital a conèixer tot allò que al poble els era vedat: reien entre ells i es donaven cops de colze, i ometien completament la meva presència. Un d’ells, el que s’asseia al meu costat, em donà un d’aquests cops.&lt;br /&gt;--Disculpeu—em digué de manera immediata. I com els altres em miressin com si només en aquell moment haguessin reparat en mi, i en mirar-me s’adonessin de quelcom d’estrany, no trigaren a dirigir-me de nou la paraula.&lt;br /&gt;--Que m’entèn, el senyor?—féu el que primer de tots, avi atrotinat, se m’havia adreçat a l’alçada de La Garriga.&lt;br /&gt;--Sí, prou que l’entenc—li vaig respondre.&lt;br /&gt;--Ah!—exclamà—crèiem que vós ereu francès, m’entèn, per la faisó no ens semblaveu del país. Com que aquest tren mor a França…&lt;br /&gt;--No, no, baixaré a Puigcerdà. M’hi esperen.&lt;br /&gt;--Ja som gairebé a les envistes. Miri, allà a la foscúria es veuen els llums d’Alp.&lt;br /&gt;I com sentia dir aquestes paraules, el tren s’aturà de nou en el bell mig del no-res. Allà, al lluny, efectivament, s’albirava una lluminositat opaca divisa en una miríade de partícules per efecte de la boira, i, recortat sobre el cel blau fosc destacava el campanar d’una església i un conjunt de teulades esquifides i pobres. Uns pagesos pujaren al tren: gent menuda, recremada i rubicunda. S’assegueren prop d’on em trobava, i vaig probar de capir que deien, per situar-me una mica. Fou impossible de treure’n l’aigua clara, perquè més que parlar, xiuxiuejaren l’un al cau de l’orella de l’altre. Malgrat tot, el to era planyent i desencisat. Jo frisava per saber a quin any em trobava. La roba, els gestos, l’estat deplorable del vagó, tot indicava un temps previ a López Rodó, per a entendre’ns. Però no gossava de demanar-ho directament als meus companys de viatge. Dins el meu desconcert, i trobant-me tant a prop de Puigcerdà, m’era necessari saber quan estava arribant-hi. Assenyalant amb la cella els pagesos abatuts, vaig dir:&lt;br /&gt;--Mala collita, aquest any.&lt;br /&gt;Vaig donar a les meves paraules un aire entre interrogatiu i assertiu, per tal de no excitar sospites.&lt;br /&gt;--Oi tal!—em digué el més parlaire—Aquesta sequera tot ho agosta, fins les sementeres de les marges del Segre groguejen. Sembla que cada any hagi d’ésser aquest país més semblant a l’infern. O al Marroc.&lt;br /&gt;--I fa molt que dura, la sequera?&lt;br /&gt;--L’últim any de la guerra ja fou sec i fred, però com que hom no llaurà els camps, no compta. Diguem que d’aleshores ençà, tret del quaranta dos, que plogué una mica, s’ha repetit sempre la mateixa història. Fred i gel, no queden al cel. M’entèn?&lt;br /&gt;--Prou. O sigui que fa dos anys encara caigué una miqueta d’aigua—vaig aventurar.&lt;br /&gt;--Tres anys. El quaranta dos, va ploure. Però no gaire tampoc, no es pensi.&lt;br /&gt;--Sí, sí, perdoni, l’havia entès malament.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El quinze de juny de mil nou-cents quaranta cinc, a les deu de la nit, vaig arribar a l’estació de Puigcerdà. A l’andana hi havia un piquet de la Guàrdia Civil comandat per un sergent de bigoti llustrós. Els mosquetons i els tricornis refulgien sota els fanals, negres i amenaçadors. Conscient del meu aspecte insòlit, vaig barrejar-me amb els altres viatgers, i tot i passar ben a prop d’ells vaig aconseguir d’escapolir-me fins la plaça. La nit era fresca, una típica nit de juny pirinenca. A la meva butxaca duia dos-cents euros inútils, vàries targetes de crèdit de bancs inexistents i xavalla anacrònica. No hi havia res a fer. La ciutat restava damunt d’un puig, davant meu. Tenia gana i son. Vaig començar de pujar les escales que conduien cap al poble. A mig camí vaig trobar una mena d’establia mig enrunada. Hi vaig entrar a les palpentes, com un sonàmbul, i vaig deixar relliscar l’esquena per la paret fins quedar a la gatzoneta. Vaig percebre un afluixament general de la meva ment: vaig singlotar i plorar llargament en aquella foscor, fins que la ferum penetrant em féu gairebé perdre els sentits i així, ni dempeus ni jaient sinò mig recostat, em vaig quedar inert, sospès, quasi adormit.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La meva història des d’aleshores té menys interés, per a qui hagi arribat fins aquí. Valgui dir que la matinada següent em vaig rentar com vaig poder a un safareig que es troba uns metres dessota la plaça de l’Ajuntament. Vaig començar a voltar per la vila, procurant anar pels carrers menys concorreguts per tal de no atreure les mirades, i com per miracle vaig anar a raure a la plaça del mercat: allà, un edifici majestuós i sòlid, acabat de bastir, lluïa un rètol familiar: “Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Barcelona. Sucursal de Puigcerdá”. Al meu canell duia el meu rellotge: un mecanisme d’un cert preu de la casa suïssa Audemars Piquet, fundada, segons es podia llegir a l’esfera mateixa, l’any 1875. Vaig bescanviar el meu rellotge per un bon grapat de bitllets verds de cinquanta pessetes amb l’efigie de don Ramón Menéndez Pelayo. Confortat, em vaig adreçar a una sastreria del carrer Major, vaig adquirir roba senzilleta i allà mateix m’informaren d’una casa de dispeses molt convenient prop del convent de Sant Francesc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No fou fàcil, al principi, de refer la meva situació. Primer vaig donar lliçons d’anglés als fills dels estiuejants de les torretes del llac, i de mica en mica he anat reconstruint la meva existència. Tenir un cert coneixement de quina havia d’ésser l’evolució del país m’ha permés de tirar pel dret i ara no podría pas queixar-me. Valgui fer esment, per tal que tothom tingui les idees clares, que el primer a comprar els terrenys adjacents al baixador de La Molina vaig ser jo, l’any quaranta vuit, associat amb el senyor Garrigosa i Llompart, un estiuejant de Barcelona amb papers suficients com per a dur a terme l’operació. Ja s’hi estan bastint els primers apartaments entre les murmuracions escèptiques dels ramaders i els vilatans. Se’ns els rifen, els de Barcelona. Ni em planyo, doncs, ni em faig hores d’ara masses creus del que m’ha succeit. Potser ha estat per bé. De fet, no he probat de prendre el tren en sentit invers: No podria soportar de retrobar-me al meu despatx fosc i fred, sorollós, poblat de paperassa, ni el continu esquellar dels telèfons, ni els terminis sempre a punt de finir. Si tot va bé, espero d’aconseguir un carta d’identitat andorrana abans no es posi de moda el coprincipat. En aquests temps tot és fàcil, tenint diners. Aquells que em coneguereu, no us dolgueu doncs de la meva sort; aquells que només us assabenteu de la meva epopeia pel que us diguin, i no us la creieu, creieu-me aleshores si us dic que&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carpere causidicus fertur mea carmina: qui sit&lt;br /&gt;nescio. Si sciero, uae tibi, causidice!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26940832-114597361043682204?l=cronicasdelamediania.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelamediania.blogspot.com/feeds/114597361043682204/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26940832&amp;postID=114597361043682204' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26940832/posts/default/114597361043682204'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26940832/posts/default/114597361043682204'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelamediania.blogspot.com/2006/04/exordio.html' title='Exordio'/><author><name>Scripta Manent</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16352099601550556254</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
